{"id":4130,"date":"2022-04-08T14:09:37","date_gmt":"2022-04-08T14:09:37","guid":{"rendered":"https:\/\/www.utmides.org.uy\/web\/?p=4130"},"modified":"2022-04-08T14:09:39","modified_gmt":"2022-04-08T14:09:39","slug":"icudu-informe-sobre-la-evolucion-de-la-desigualdad-incidencia-y-profundidad-de-la-pobreza-en-uruguay","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.utmides.org.uy\/web\/2022\/04\/08\/icudu-informe-sobre-la-evolucion-de-la-desigualdad-incidencia-y-profundidad-de-la-pobreza-en-uruguay\/","title":{"rendered":"ICUDU: Informe sobre la evoluci\u00f3n de la desigualdad, incidencia y profundidad de la pobreza en Uruguay"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"684\" src=\"https:\/\/www.utmides.org.uy\/web\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/d-1024x684.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4131\" srcset=\"https:\/\/www.utmides.org.uy\/web\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/d-1024x684.jpg 1024w, https:\/\/www.utmides.org.uy\/web\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/d-300x201.jpg 300w, https:\/\/www.utmides.org.uy\/web\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/d-768x513.jpg 768w, https:\/\/www.utmides.org.uy\/web\/wp-content\/uploads\/2022\/04\/d.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El Instituto Cuesta Duarte (ICUDU), realiz\u00f3 un estudio sobre la evoluci\u00f3n de la desigualdad, la incidencia y profundidad de la pobreza en Uruguay.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan sostiene el texto del documento, el ascenso de la pobreza tiene especial impacto en la ni\u00f1ez y la adolescencia de nuestro pa\u00eds. Algunas de las cifras que recoge el estudio se\u00f1alan que de los 66.000 pobres m\u00e1s, en el entorno de 21.000 tiene menos de 18 a\u00f1os, alcanzando el 32% del aumento de la pobreza a explicarse por la ca\u00edda en la misma de ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes. Asimismo, se sostiene como distintivo estructural de la pobreza uruguaya la incidencia especial sobre las minor\u00edas \u00e9tnico raciales, en especial sobre la poblaci\u00f3n afro, donde la pobreza es 9,3pp superior que en el par\u00e1metro poblacional. As\u00ed mismo tiene especial impacto sobre los hogares con jefatura femenina, superando en 1,6pp al par\u00e1metro registrado para los hogares en general y 3,3pp a los hogares con jefatura masculina.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, el trabajo del equipo t\u00e9cnico del ICUDU sostiene que \u00abes posible afirmar que, el proceso de ascenso de la pobreza se da en un escenario de aumento de la desigualdad y concentraci\u00f3n del ingreso, con impacto no solo en momentos de retracci\u00f3n econ\u00f3mica como el vivido en 2020, sino tambi\u00e9n de recuperaci\u00f3n, como el registrado durante 2021. En ese sentido se puede concluir que la recuperaci\u00f3n no est\u00e1 repercutiendo en los sectores m\u00e1s vulnerados de nuestra sociedad, concentrando sus frutos en los sectores de mayores ingresos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Informe completo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>En octubre de 2021 el Instituto Nacional de Estad\u00edstica difundi\u00f3 los datos semestrales de evoluci\u00f3n de la pobreza e indigencia en nuestro pa\u00eds correspondientes al primer semestre del a\u00f1o. La decisi\u00f3n metodol\u00f3gica de difusi\u00f3n semestral persigue la intenci\u00f3n de generar reportes con mayor sistematicidad sobre estos -y otros- indicadores que hacen al monitoreo de las condiciones de vida y bienestar de nuestra poblaci\u00f3n. El aporte entonces de contar con estas herramientas es, en t\u00e9rminos estrictos, algo bueno. Sin embargo, esto coloca algunos desaf\u00edos, pero sobre todo exige algunos resguardos a la hora del trabajo; en particular al momento de analizarlos en relaci\u00f3n a las series hist\u00f3ricas de dichos indicadores, construidas hasta el a\u00f1o pasado con los reportes anuales.<\/p>\n\n\n\n<p>Para todos los indicadores -como criterio general-, la consideraci\u00f3n de datos segmentados desde el punto de vista temporal (como pueden ser los datos mensuales o trimestrales), aumenta el peligro de incorporar en la comparaci\u00f3n factores de car\u00e1cter estacional. En el mismo sentido, los an\u00e1lisis de corto plazo que se desprenden de esta informaci\u00f3n, pueden registrar movimientos transitorios que luego no se sostengan en un per\u00edodo de tiempo m\u00e1s extenso.<\/p>\n\n\n\n<p>Para minimizar esta distorsi\u00f3n, usualmente se intenta establecer la comparaci\u00f3n interanual de los datos, es decir, comparar datos que \u2013a\u00fan pertenecientes a distintos a\u00f1os- refieren a per\u00edodos de tiempo an\u00e1logos. En estos casos incluso pueden registrarse distorsiones a partir del surgimiento de eventos extraordinarios, como puede ser la comparaci\u00f3n de un semestre o a\u00f1o \u201crelativamente normal\u201d con uno \u201cextraordinario\u201d, por ejemplo por la irrupci\u00f3n de la pandemia mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Las aclaraciones metodol\u00f3gicas anteriores son particularmente relevantes a la luz del manejo que hicieron las autoridades gubernamentales de las cifras de pobreza disponibles para el primer semestre de 2021. En su an\u00e1lisis, las autoridades incurrieron en tres problemas fundamentales, que en su momento fueron criticados por diferentes espacios de an\u00e1lisis t\u00e9cnico, medios de comunicaci\u00f3n y poblaci\u00f3n en general.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer t\u00e9rmino, se incurri\u00f3 en un problema metodol\u00f3gico b\u00e1sico, al comparar datos semestrales con datos anuales, cuyas variaciones adem\u00e1s fueron traducidas a valores absolutos relativos a la cantidad de personas. Esto condujo a que una vez publicados los datos anuales, los mismos no convalidaran las tendencias presentadas a partir de los datos semestrales, con lo cual, a la vez que se anunciaban los datos de disminuci\u00f3n de la pobreza del primer semestre, durante la segunda parte del a\u00f1o, se asisti\u00f3 a un proceso de incremento de la misma, al que a la postre, no se dio difusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, se hizo hincapi\u00e9 en informaci\u00f3n parcializada, al difundirse datos de pobreza que hacen a la evoluci\u00f3n en una cohorte espec\u00edfica de edad (los menores de 6 a\u00f1os), para cuyo manejo se dejaron de lado recaudos metodol\u00f3gicos espec\u00edficos como fue la baja de la natalidad que se viene verificando desde 2015 y que afect\u00f3 la dimensi\u00f3n de dicha cohorte espec\u00edfica. Es decir, la ca\u00edda en la cantidad de nacimientos provoc\u00f3 que haya menor cantidad de ni\u00f1os menores de 6 a\u00f1os; y como esta ca\u00edda se concentr\u00f3 fundamentalmente en los hogares m\u00e1s pobres, hay por esta v\u00eda, menos cantidad de ni\u00f1os menores de 6 a\u00f1os entre los hogares m\u00e1s pobres, a\u00fan cuando no se verific\u00f3 una mejora en la situaci\u00f3n de estos hogares. Nuevamente, la difusi\u00f3n de esta informaci\u00f3n part\u00eda de importantes errores metodol\u00f3gicos y en los hechos, una vez disponible la informaci\u00f3n anual, la misma termin\u00f3 siendo falsa.<br>A lo anterior, cabe agregar que en dicha comparaci\u00f3n no se tuvo recaudos respecto al margen de error de los datos, present\u00e1ndose en valores absolutos datos, cuyas variaciones, en t\u00e9rminos porcentuales, estaban dentro del margen de error estad\u00edstico.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, adem\u00e1s de los problemas metodol\u00f3gicos antes mencionados, en la informaci\u00f3n difundida se presenta el sesgo de tomar como referencia un dato extremo de la serie hist\u00f3rica, relevado en el momento de mayor influencia de la crisis sanitaria, sin resguardos que permitan despejar y cuantificar el impacto estacional de la coyuntura particular. Desde el punto de vista de las pol\u00edticas p\u00fablicas, adem\u00e1s, parece relevante trascender la comparaci\u00f3n \u00fanica respecto al 2020 donde se registraron valores tan distorsionados por el contexto de pandemia, con el fin de calibrar el \u00e9xito de las pol\u00edticas actuales en relaci\u00f3n con el manejo de la pobreza y su evoluci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Pobreza: crecimiento y pandemia<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Para analizar lo sucedido con los niveles de pobreza en nuestro pa\u00eds en el \u00faltimo tiempo, as\u00ed como el v\u00ednculo de su evoluci\u00f3n con la pandemia y las pol\u00edticas p\u00fabicas, es necesario contemplar por lo menos tres momentos. En primer lugar, el comportamiento de los indicadores inmediatamente antes del advenimiento del covid-19 y la declaraci\u00f3n de emergencia sanitaria el 13 de Marzo de 2020. En segundo lugar, es necesario observar el comportamiento de los diferentes valores que permiten un acercamiento al an\u00e1lisis de la pobreza en el peor momento de la crisis, cuando las derivaciones sociales de la emergencia sanitaria alcanzaron su punto m\u00e1ximo, resultando de la articulaci\u00f3n de la paralizaci\u00f3n o disminuci\u00f3n de la actividad de diferentes sectores productivos, con las pol\u00edticas p\u00fablicas que se desplegaron para hacer frente a los efectos adversos que de ello podr\u00eda derivarse. Por \u00faltimo, en estos momentos que, sin dejar de estar alerta como pa\u00eds, pareciera haber pasado lo peor y comienza a retomarse la actividad sin restricciones, conviene ver cu\u00e1les son los valores que prevalecen luego del impacto distorsivo de un suceso que podr\u00edamos caracterizar como extraordinario, al tiempo que se intenta visualizar posibles desenlaces y se monitorea la situaci\u00f3n a futuro. A su vez, la consideraci\u00f3n de la evoluci\u00f3n articulando esos tres momentos, nos permite ver los resultados en la gesti\u00f3n de la problem\u00e1tica de la pobreza desde las pol\u00edticas p\u00fablicas, a dos a\u00f1os de haber asumido un nuevo gobierno nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Al cierre del a\u00f1o 2019 el valor pa\u00eds de incidencia de la pobreza en hogares se ubicaba en el 5,9%, mientras que para el caso de las personas el guarismo era de 8,8%. Esta cifra implicaba que de cada 1000 hogares que hab\u00eda en nuestro pa\u00eds dicho a\u00f1o, 59 se encontraban por debajo de la l\u00ednea de pobreza y de cada 1000 personas, se encontraban debajo del valor m\u00ednimo para hacer frente a los costos alimenticios y no alimenticios b\u00e1sicos, 88 personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Promediando el a\u00f1o 2020, a\u00f1o en el que se desarroll\u00f3 el peor momento de la pandemia en cuanto a contagio y mortalidad derivando en un conjunto amplio de restricciones econ\u00f3micas y comerciales, as\u00ed como concentrando la mayor cantidad de medidas desarrolladas por el gobierno a ra\u00edz de ellas; el valor de pobreza alcanz\u00f3 el 8% para el caso de los hogares y trep\u00f3 al 11,6% para el caso de las personas (80 de cada 1000 hogares y 116 de cada 1000 personas).<\/p>\n\n\n\n<p>El valor concreto implic\u00f3 un aumento de las personas en situaci\u00f3n de pobreza del entorno de 100.000 uruguayos y uruguayas.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, ese resultado puede problematizarse en dos sentidos, por un lado puede discutirse el alcance de las medidas desarrolladas por el gobierno nacional en el peor momento de la pandemia, as\u00ed como su eficiencia para paliar los efectos de la misma en las condiciones de vida de los uruguayos y las uruguayas. En segundo t\u00e9rmino podr\u00eda esperarse que luego de superados los peores efectos de la situaci\u00f3n sanitaria, con su impacto distorsivo en este y otros indicadores sociales y econ\u00f3micos, la situaci\u00f3n pueda cambiar o estabilizase. Para avanzar en la indagaci\u00f3n de este segundo elemento veamos los valores relativos a los niveles de pobreza que brindo el INE para el a\u00f1o 2021.<\/p>\n\n\n\n<p>El a\u00f1o 2021 cerr\u00f3 con 7,5% de hogares por debajo de la l\u00ednea de pobreza y un 10,6% de personas en dicha situaci\u00f3n; 75 cada 1000 y 106 cada 1000 respectivamente. Los&nbsp;resultados muestran una mejor\u00eda con respecto a los valores anuales del a\u00f1o 2020, correspondientes al peor momento de la pandemia. Hablamos de medio punto porcentual menos de hogares pobres (luego del aumento vivido entre 2019 y 2020 de 2,1 puntos porcentuales1) y 1pp menos de personas pobres (luego del aumento vivido entre 2019 y 2020 de 2,8pp).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.pitcnt.uy\/images\/001\/Informe-1.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Ahora bien, los valores del a\u00f1o 2021 si bien muestran cierta recuperaci\u00f3n, contin\u00faan presentando un escenario de importante aumento de la pobreza. Como ejemplo, mientras la recuperaci\u00f3n de los niveles de actividad se ubica cercana a los niveles pre pandemia, en materia de pobreza, la recuperaci\u00f3n no llega ni al 40% del retroceso vivido entre 2019 y 2020. Esta situaci\u00f3n, de prolongarse, estar\u00eda confirmando una tendencia sostenida al aumento de la pobreza con una aceleraci\u00f3n del nivel de variaci\u00f3n interanual. Previo al 2020 se llegaron a registrar variaciones, pero que sin embargo no llegaban a un punto porcentual, aun sumando dos a\u00f1os consecutivos. El a\u00f1o 2018 signific\u00f3 un aumento de 0,1pp y 0,2pp de pobreza para hogares y personas respectivamente, respecto de 2017. Mientras que el a\u00f1o 2019 significo un incremento de 0,6pp y 0,7pp, en hogares y personas respectivamente, respecto a 2018. Sin embargo, y suprimiendo el valor extremo registrado en 2020, el crecimiento observado en 2021 con respecto al dato pre pandemia (2019) es de 1,6pp y 1,8pp, para hogares y personas respectivamente. Superando ampliamente el ritmo de variaci\u00f3n anterior.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.pitcnt.uy\/images\/001\/Informe-2.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Los datos observados marcan la pauta de una imposibilidad de las pol\u00edticas p\u00fablicas para contener y revertir una tendencia al alza de la pobreza en nuestro pa\u00eds en contexto de crisis sanitaria, pero tambi\u00e9n aparecen insuficiencias para trasladar a los resultados en materia de pobreza el escenario de estabilizaci\u00f3n y recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica registrado en t\u00e9rminos generales para el a\u00f1o 2021. Es preciso continuar siguiendo la tendencia en los pr\u00f3ximos semestres. Sin embargo, debe servir como alerta a la necesidad de desarrollar pol\u00edticas activas de protecci\u00f3n que evite, no solo la continuaci\u00f3n o profundizaci\u00f3n de esta tendencia al alza, sino que permita retroceder en el aumento registrado entre 2019 y la actualidad, retroceso que se cuantifica en el entorno de 66.000 uruguayos m\u00e1s por debajo de la l\u00ednea de pobreza. La alerta cobra especial importancia, a su vez, si tenemos en cuenta que los incrementos observados se desarrollaron en un per\u00edodo caracterizado por el llamado a la realizaci\u00f3n de intervenciones estatales de transferencia y protecci\u00f3n del empleo e ingreso de las personas. Una vez transitado ese per\u00edodo, no parecer\u00eda que la mera reactivaci\u00f3n y recuperaci\u00f3n de la actividad productiva y comercial est\u00e9 logrando, al menos en el corto plazo, revertir la situaci\u00f3n descripta. Lo que contin\u00faa colocando la necesidad de desarrollar acciones espec\u00edficas por parte del Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuperaci\u00f3n de la actividad y crecimiento econ\u00f3mico, mejora de los balances fiscales, pero aumento de las uruguayas y uruguayos que se encuentran por debajo de la l\u00ednea de pobreza solo puede estar marcando la pauta de un proceso de ascenso de la desigualdad. Al final de este informe indagaremos un poco al respecto.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Pobreza: generaciones, ascendencia \u00e9tnico &#8211; racial y g\u00e9nero<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Partiendo del an\u00e1lisis anterior, si nos enfocamos en la evaluaci\u00f3n de la pobreza por tramos de edad, con \u00e9nfasis en su incidencia sobre la ni\u00f1ez y la adolescencia, la situaci\u00f3n se vuelve m\u00e1s preocupante.<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que en el caso anterior, los valores extremos se manifestaron en el a\u00f1o 2020, donde la pobreza pas\u00f3 de 17% en menores de 6 a\u00f1os, 16,5% entre aquellos con edades de 6 a 12 a\u00f1os y 15% entre los de 13 y 17 a\u00f1os; a ubicarse en 21,3%, 20,3% y 18,9% respectivamente. Significando aumentos de 4,3pp, 3,8pp y 3,9pp en cada caso. Luego de cerrado el peor a\u00f1o de pandemia y tras un 2021 que registra recuperaci\u00f3n en varios indicadores econ\u00f3micos, los valores en cada tramo se ubicaron en 18,6%, 19,4% y 18,8% para los menores de 6 a\u00f1os, los ni\u00f1os de 6 a 12 a\u00f1os y los adolescentes de 13 a 17 a\u00f1os. El saldo respecto a los valores pre pandemia es de aumentos de 1,6pp para menores de 6 a\u00f1os y 2,9pp para los ni\u00f1os de entre 6 y 12 a\u00f1os y 3,8pp entre adolescentes de 13 y 17 a\u00f1os. Vale remarcar aqu\u00ed que, para el caso de la ni\u00f1ez y la adolescencia, el dato promedio anual finalmente no se correspondi\u00f3 al difundido en su momento relativo al primer semestre. En todas las cohortes etarias se registraron aumentos respecto a los valores previos a marzo del 2020. Del aproximado de 66.000 personas m\u00e1s que se registran por debajo de la l\u00ednea de pobreza, 21.000 \u201332%- son menores de 18 a\u00f1os, ni\u00f1as, ni\u00f1os y adolescentes.<\/p>\n\n\n\n<p><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.pitcnt.uy\/images\/001\/Informe-3.jpg\" alt=\"\"><br>Al igual que en los datos generales, el ritmo de crecimiento se sostiene o acelera aun sin considerar los valores extremos del a\u00f1o 2020. Mientras que el incipiente aumento vivido entre 2019 y 2018 en desaceleraci\u00f3n econ\u00f3mica signific\u00f3 un crecimiento de 1,5pp y 1,1pp para los tramos de 6 a 12 a\u00f1os y 13 a 17 a\u00f1os entre a\u00f1os; el saldo registrado en 2021 respecto a 2019 es de aumentos de 2,9pp y 3,8pp en cada caso. M\u00e1s negativa es la comparaci\u00f3n para el tramo de menores de 6 a\u00f1os, donde no solo se registr\u00f3 un aumento, sino que no se recuper\u00f3 la tendencia a la baja confirmada ininterrumpidamente desde el a\u00f1o 2015 hasta el 2019 inclusive, aun en contextos de disminuci\u00f3n de la natalidad.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.pitcnt.uy\/images\/001\/Informe-4.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>En cuanto a las minor\u00edas \u00e9tnico\/raciales, la incidencia de la pobreza pas\u00f3 de 18,7% y 8,9% para la poblaci\u00f3n afro y otras ascendencias no blancas respectivamente, para el a\u00f1o 2019 previa declaraci\u00f3n de emergencia sanitaria a ubicarse en 2021 en 19,9% y 10,8% en cada caso. En este caso, debido a las modificaciones en el formulario de relevamiento de la Encuesta Continua de Hogares en el a\u00f1o 2020 para garantizar su realizaci\u00f3n pese a las restricciones sanitarias, no se cuenta con los valores extremos del peor a\u00f1o de pandemia. El proceso de aumento de la pobreza al que asistimos entonces, contin\u00faa teniendo como distintivo estructural una incidencia especial en la poblaci\u00f3n racializada de nuestro pa\u00eds. En particular sobre los que declaran descendencia afro, con una diferencia superior a 9pp respecto a la media.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.pitcnt.uy\/images\/001\/Informe-5.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n prevalece, como distintivo estructural del fen\u00f3meno de pobreza en nuestro pa\u00eds, la especial incidencia de la misma sobre los hogares con jefatura femenina. Mientras que los hogares pobres con jefatura masculina alcanzan el 5,8% (1,7pp por debajo del valor medio), para el caso de los hogares con jefatura femenina la pobreza trepa en 2021 al 9,1% (1,6pp por encima del valor medio).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.pitcnt.uy\/images\/001\/Informe-6.jpg\" alt=\"\"><\/h2>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Severidad, brecha de pobreza y desigualdad<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Para evaluar la evoluci\u00f3n del impacto de los niveles de pobreza en el pa\u00eds es preciso intentar trascender el mero indicador de incidencia. Indicadores como la severidad o la brecha de pobreza, permiten afinar la mira sobre la dimensi\u00f3n real del fen\u00f3meno.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, la brecha de pobreza es una medida que nos permite dimensionar el ingreso promedio faltante necesario para que las personas que se encuentran por debajo de la l\u00ednea de pobreza, alcancen dicho valor. En t\u00e9rminos m\u00e1s llanos, es una medida para saber que tan lejos est\u00e1n las personas pobres, en promedio, de dejar de serlo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.pitcnt.uy\/images\/001\/Informe-7.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Los datos de este indicador muestran, aun luego de la recuperaci\u00f3n y estabilizaci\u00f3n posterior al valor extremo registrado en el peor a\u00f1o de pandemia, el sostenimiento de una tendencia de aumento de la brecha de pobreza con respecto a los valores previos a marzo del 2020.<\/p>\n\n\n\n<p>Similar comportamiento muestran los valores registrados para la severidad de la pobreza, que indica el nivel de desigualdad en los ingresos entre las personas que se encuentran por debajo de la l\u00ednea de pobreza.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.pitcnt.uy\/images\/001\/Informe-8.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Ahora bien, adem\u00e1s de analizar la incidencia y dimensi\u00f3n de la pobreza, conviene poner un ojo en algunos indicadores que nos permiten analizar el nivel de desigualdad en nuestro pa\u00eds. Innumerables trabajos y an\u00e1lisis emp\u00edricos han demostrado y mostrado que la pobreza no es un problema relacionado a la riqueza de los pa\u00edses. Sino que igual o m\u00e1s impacto puede llegar a tener la forma en la que los recursos se distribuyen y son apropiados por los distintos sectores de la poblaci\u00f3n. No ser\u00eda algo nuevo asistir a procesos de recuperaci\u00f3n, o incluso crecimiento econ\u00f3mico en nuestro pa\u00eds, registrando sin embargo el sostenimiento o aumento de los niveles de pobreza. Se ha dado m\u00e1s de una vez en nuestra historia procesos de concentraci\u00f3n de riqueza ante la ausencia de instrumentos redistributivos desde las pol\u00edticas p\u00fablicas.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los indicadores de desigualdad m\u00e1s difundidos es el Coeficiente de Gini, que en el caso como el que presentamos a continuaci\u00f3n, se usa para medir la desigualdad de ingreso de las personas pertenecientes a una sociedad. En este indicador mientras m\u00e1s cercano es el valor al 0 m\u00e1s igualitaria es la distribuci\u00f3n de ingresos en una sociedad, por el contrario, mientras m\u00e1s se acerque el coeficiente al 1 la distribuci\u00f3n es m\u00e1s desigual. El problema que tiene este indicador es que su forma de c\u00e1lculo y el rango entre el que var\u00eda no ayuda a dimensionar intuitivamente y en el corto plazo lo que sucede con la desigualdad en un momento dado. Grandes esfuerzos distributivos impactan en movimientos de d\u00e9cimas o cent\u00e9simas en el \u00edndice de Gini, por ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<p>Igualmente, como se observa en el gr\u00e1fico, asistimos en los a\u00f1os mencionados a un proceso de ascenso de la desigualdad en la distribuci\u00f3n de ingresos de las personas, con un nivel m\u00e1ximo en 2020 y una recuperaci\u00f3n en 2021, pero que sin embargo contin\u00faa mostrando mayores niveles de desigualdad que los registrados al cierre del 2019.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.pitcnt.uy\/images\/001\/Informe-9.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Sin embargo, existe un indicador que nos permite observar con mayor claridad la diferencia de ingreso entre el decil de poblaci\u00f3n de mayor concentraci\u00f3n de ingreso y el decil de menores ingresos. Dicho indicador muestra con mayor elocuencia, sobre todo si lo relacionamos con los indicadores macroecon\u00f3micos generales, si asistimos o no a un proceso de concentraci\u00f3n del ingreso en la sociedad en un momento dado. Si observamos el Ratio d\u00e9cimo\/primer decil, indicador que presenta la diferencia (mediante el c\u00e1lculo del cociente) entre los ingresos del \u00faltimo decil (con mayor nivel de ingresos) y el d\u00e9cimo (con menor nivel de ingreso), vemos que el proceso de ampliaci\u00f3n de la desigualdad de ingreso entre las personas integrantes de ambos segmentos de poblaci\u00f3n ha sido sostenido para los tres a\u00f1os bajo an\u00e1lisis. No solo aumenta la desigualdad en 2020, sino tambi\u00e9n en el a\u00f1o 2021 cuando la recuperaci\u00f3n de la actividad fue muy importante, as\u00ed como la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica medida por el crecimiento del PBI.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.pitcnt.uy\/images\/001\/Informe-10.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>La gr\u00e1fica anterior nos muestra que, no solo estamos asistiendo a un escenario de aumento en la trayectoria de la pobreza, sino que el mismo est\u00e1 acompa\u00f1ado de un proceso de ascenso de la desigualdad y concentraci\u00f3n del ingreso por parte de los sectores m\u00e1s poderosos de nuestra sociedad. Los aumentos de pobreza registrados no pueden explicarse, al menos no enteramente, por carencia de dinamismo econ\u00f3mico, sino que tienen ra\u00edces en un escenario de ascenso de la desigualdad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Conclusiones generales<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La informaci\u00f3n difundida inicialmente desde el Poder Ejecutivo no solo careci\u00f3 de rigurosidad t\u00e9cnica y fue parcial; sino que al cierre de 2021, una vez que se accedi\u00f3 a la informaci\u00f3n anual completa, las conclusiones sacadas con los datos del primer semestre no se confirmaron.<\/p>\n\n\n\n<p>Asistimos entre 2019 y 2021 a un proceso de ascenso de los niveles de pobreza, tanto para el caso de personas como para la consideraci\u00f3n de los hogares.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien los datos m\u00e1s extremos se registraron en el a\u00f1o 2020 (a\u00f1o atravesado por los peores impactos de la pandemia respecto a movilidad, actividad, crecimiento econ\u00f3mico, etc.), los datos que emanaron del cierre del 2021 confirman la tendencia registrada en 2020 en relaci\u00f3n a los datos pre pandemia y anteriores al comienzo de la actual administraci\u00f3n. Lo cual permite afirmar la insuficiencia de las pol\u00edticas p\u00fablicas implementadas para contener y evitar la ca\u00edda por debajo de la l\u00ednea de pobreza de decenas de miles de uruguayos, tanto en escenario de paralizaci\u00f3n econ\u00f3mica, como de recuperaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El saldo al cierre de 2021 respecto a los datos registrados al cierre de 2019 es del entorno de 66.000 personas pobres m\u00e1s. El hecho de que el a\u00f1o 2021 haya arrojado como resultado el sostenimiento de un proceso de ascenso de la pobreza con respecto a los valores del 2019 (previo a la pandemia y comienzo de la nueva administraci\u00f3n), especialmente impulsado por una evoluci\u00f3n negativa de su segundo semestre respecto al primero, a\u00fan cuando en el mismo se registran mejoras en los niveles de empleo en general, puede impulsarnos a establecer como hip\u00f3tesis que el volumen de ocupaci\u00f3n alcanzado descansa en gran medida en puestos de trabajo precarios, de pocas horas y bajos ingresos (jornales solidarios) o con salarios reales que en general sostienen una tendencia a la baja. Si bien podr\u00eda sostenerse que el impacto de la recuperaci\u00f3n econ\u00f3mica en los niveles de pobreza pueden expresarse con mayor lentitud; el hecho de que la distancia con los valores pre pandemia sean significativos, al tiempo que es el segundo semestre de 2021 el que explica al alza el resultado promedio expresado en las cifras finales, nos recuerda que la pobreza no solo se vincula con la falta de trabajo o insuficiencia en las pol\u00edticas de transferencia, sino tambi\u00e9n con la precariedad del empleo y el deterioro de los ingresos.<\/p>\n\n\n\n<p>El ascenso de la pobreza tiene un especial impacto en la ni\u00f1ez y la adolescencia de nuestro pa\u00eds, registrando aumentos en el mismo sentido de los antes mencionados para todas las cohortes etarias, incluso para aquellos que mostraban previo a la pandemia una tendencia decreciente (menores de 6 a\u00f1os). De los 66.000 pobres m\u00e1s, en el entorno de 21.000 tiene menos de 18 a\u00f1os, alcanzando el 32% del aumento de la pobreza a explicarse por la ca\u00edda en la misma de ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Se sostiene como distintivo estructural de la pobreza uruguaya la incidencia especial sobre las minor\u00edas \u00e9tnico raciales, en especial sobre la poblaci\u00f3n afro, donde la pobreza es 9,3pp superior que en el par\u00e1metro poblacional. As\u00ed mismo tiene especial impacto sobre los hogares con jefatura femenina, superando en 1,6pp al par\u00e1metro registrado para los hogares en general y 3,3pp a los hogares con jefatura masculina.<\/p>\n\n\n\n<p>Por \u00faltimo, es posible afirmar que, el proceso de ascenso de la pobreza se da en un escenario de aumento de la desigualdad y concentraci\u00f3n del ingreso, con impacto no solo en momentos de retracci\u00f3n econ\u00f3mica como el vivido en 2020, sino tambi\u00e9n de recuperaci\u00f3n, como el registrado durante 2021. En ese sentido se puede concluir que la recuperaci\u00f3n no est\u00e1 repercutiendo en los sectores m\u00e1s vulnerados de nuestra sociedad, concentrando sus frutos en los sectores de mayores ingresos.<\/p>\n\n\n\n<p>Martes 5 de abril, 2022<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Instituto Cuesta Duarte (ICUDU), realiz\u00f3 un estudio sobre la evoluci\u00f3n de la desigualdad, la incidencia y profundidad de la pobreza en Uruguay. 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