{"id":6576,"date":"2023-02-22T15:50:15","date_gmt":"2023-02-22T15:50:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.utmides.org.uy\/web\/?p=6576"},"modified":"2023-02-22T15:50:15","modified_gmt":"2023-02-22T15:50:15","slug":"graciela","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.utmides.org.uy\/web\/2023\/02\/22\/graciela\/","title":{"rendered":"Graciela"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"https:\/\/www.utmides.org.uy\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/1-11-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6577\" srcset=\"https:\/\/www.utmides.org.uy\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/1-11-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.utmides.org.uy\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/1-11-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.utmides.org.uy\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/1-11-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.utmides.org.uy\/web\/wp-content\/uploads\/2023\/02\/1-11.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Graciela ama, cuida, cocina, perdona, quiere, se r\u00ede, ordena, adora, protesta y marcha los 8M por sus hijas, por sus nietas \u00aby por las mujeres de todas partes\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>De chiquita se qued\u00f3 sin mam\u00e1. Demasiado pronto y sin tiempo a casi nada. Cuando ten\u00eda tan solo cuatro a\u00f1os tuvo que escuchar hablar de la muerte y entender lo que significar\u00eda no volver a ver a su mam\u00e1. &nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Desde entonces supo que la vida no era como la contaban los cuentos que le le\u00edan antes de ir a dormir. As\u00ed fue que creci\u00f3 en una casa quinta de Los Bulevares bajo la sobreprotecci\u00f3n de su pap\u00e1 y de sus dos hermanos -mayores que ella- que cuidaron a la peque\u00f1a de manera amorosa y tambi\u00e9n por momentos, de forma algo torpe. Hombres\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>De ni\u00f1a, mientras ayudaba a su pap\u00e1, aprendi\u00f3 a dar vuelta la tierra, a plantar, a cosechar y a conocer los secretos de las manzanas, cebollas, papas, boniatos, zapallos y algunas otras cosas. Todo lo que se cosechaba su pap\u00e1 lo vend\u00eda en el viejo Mercado Modelo. Eran d\u00edas preciosos. Pero los m\u00e1s lindos de todos eran aquellos en los que tocaba pisar uvas para preparar vino casero. Era una fiesta. Hoy recordar aquellos d\u00edas sigue siendo una especie de viaje a los mejores d\u00edas de la infancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s -acaso porque la vida suele ser escurridiza- Graciela releg\u00f3 los estudios por el trabajo, primero en un almac\u00e9n de ramos generales que ten\u00edan sus t\u00edos muy cerquita de su casa y cuando ese almac\u00e9n cerr\u00f3, su hermano la llev\u00f3 a trabajar a un supermercado en el centro de Montevideo donde ganaba 1000 pesos, \u00abun platal en esa \u00e9poca para m\u00ed\u00bb. As\u00ed, casi sin darse cuenta, comenz\u00f3 a tomar distancia de la casa paterna, que ya no era como antes, hab\u00eda perdido muchas cosas, especialmente la ternura, la dulzura y hasta el perfume de las flores y se hab\u00eda transformado en un espacio cargado de dolor. Graciela sigui\u00f3 su vida, se cas\u00f3 y tuvo tres hijas a las que adora tanto como a sus nietas. Desde muy joven fue cuidadora de personas mayores, cuando no exist\u00eda el Sistema Nacional Integrado de Cuidados y en tiempos en los que tanto el trabajo dom\u00e9stico como el de los cuidados, eran considerados casi una obligaci\u00f3n de las mujeres, sin derecho a casi nada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMe instal\u00e9 en una casa de familia y empec\u00e9 a ayudar en la cocina, despu\u00e9s a otras tareas, durante alg\u00fan a\u00f1o que otro hasta que esa familia me recomend\u00f3 a otra en la que estuve trabajando durante 25 a\u00f1os. Con ellos pas\u00e9 buena parte de mi vida. Les ayud\u00e9 a criar a sus hijos. Para ellos, yo era una m\u00e1s de la familia, me dec\u00edan eso, que yo era todo para ellos. Pero siempre me tuvieron en negro y yo no me daba cuenta que me estaban perjudicando. La verdad, reci\u00e9n con los a\u00f1os y cuando me inform\u00e9 de los derechos entend\u00ed todo el da\u00f1o que significaba para m\u00ed y para mi familia que me hubieran tenido sin seguridad social\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces Graciela se queda callada. Y siente una mezcla de tristeza y verg\u00fcenza de ciertas cosas de su vida. Carga con una mochila repleta de piedras infames, impiadosas, oscuras y ajenas. Pero ella las sobrelleva como puede cada d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Se arrepiente de no haber seguido estudiando, de haber sido consentida primero y destratada despu\u00e9s. Se apena hasta el alma de todo lo que cambi\u00f3 su vida cuando su pap\u00e1 envejeci\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora, casi todo lo ve distinto. Hasta los recuerdos. Hoy se r\u00ede del baile \u00abcustodiada\u00bb por sus primos grandes en el que formaliz\u00f3 su noviazgo con su esposo y padre de sus tres hijas.<\/p>\n\n\n\n<p>Y cada d\u00eda que llega a su trabajo agradece que la vida le haya dado esta oportunidad de recuperar la sonrisa. Primero con sus nietas, las mellizas de trece y la m\u00e1s peque\u00f1a de tres a\u00f1os. Y tambi\u00e9n con su trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace m\u00e1s de una d\u00e9cada que trabaja en el PIT-CNT. \u00abMe cambi\u00f3 la vida. Entr\u00e9 un d\u00eda antes de cumplir 50 a\u00f1os. Es casi imposible que te tomen en un trabajo a esa edad y ac\u00e1 lo hicieron. Y eso que no conoc\u00eda a nadie. Hab\u00eda salido a repartir curr\u00edculum como loca, por todas partes y casi sin darme cuenta, mir\u00e9 y vi la fachada del PIT-CNT. Yo pertenec\u00eda a mi sindicato pero nunca hab\u00eda venido al PIT-CNT. Entonces entr\u00e9 y dije que quer\u00eda dejar mi curr\u00edculum por si llegaban a precisar a alguien para trabajar de lo que fuera. Y justo precisaban alguien para una suplencia y me llamaron a los dos o tres d\u00edas. Y llevo casi once a\u00f1os ac\u00e1, con derechos, con todo lo que tiene que tener una trabajadora y eso me cambi\u00f3 la vida\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Graciela ama, cuida, cocina, perdona, quiere, se r\u00ede, ordena, adora, protesta y marcha los 8M.<\/p>\n\n\n\n<p>En los pasillos del PIT-CNT, entre fotos hist\u00f3ricas y afiches que conservan latidos de vereda, se escucha la leyenda que las tartas de Graciela son un viaje de ida, sin retorno y casi un placer prohibido.<\/p>\n\n\n\n<p>Dicen otros, que las milanesas de Graciela arrasar\u00edan con las estrellas Michelin.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy Graciela sigue riendo, agradeciendo a la vida y a Dios, todo lo que tiene.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el 8M marchar\u00e1 con sus compa\u00f1eras, levantando banderas que son colectivas y suyas. Imparables.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Graciela ama, cuida, cocina, perdona, quiere, se r\u00ede, ordena, adora, protesta y marcha los 8M por sus hijas, por sus nietas \u00aby por las mujeres de todas partes\u00bb. 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