
La Comisión de Género del Proyecto Industria Integrada del Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT, con el apoyo del INEFOP, presentó este jueves la encuesta “Violencia y desigualdad de género en el trabajo” con el objetivo de establecer un diagnóstico aproximado a dichas temáticas y a partir del mismo, delinear acciones de trabajo hacia la erradicación de todas las formas de violencia. La presentación estuvo a cargo del equipo técnico que llevó adelante el trabajo. Según se explicó esta mañana, la pandemia imposibilitó que la encuesta se realizara en las condiciones originalmente previstas, visitando los distintos ámbitos de trabajo. Por ello, el equipo técnico consideró que la vía web también permitiría conocer datos e informaciones relevantes para el análisis de la temática propuesta.
Según explicó Federico Pérez, responsable técnico de la encuesta «Violencia y desigualdad de género en el trabajo», a partir del contacto inicial con los sindicatos que integran el Proyecto Industria Integrada se buscó lograr la participación de un universo mayor de trabajadoras. Para lograr este objetivo, se apeló a las redes sociales y así fue que se llegó a recabar la opinión de 500 trabajadoras, 50% de la industria y 50% de otros ámbitos laborales.
En tanto, Tatiana Antúnez, referente del Proyecto Industria Integrada del Instituto Cuesta Duarte, dijo al Portal del PIT-CNT que la encuesta evidenció que «hay constantes, por ejemplo que la violencia física se produce fundamentalmente en el seno del hogar y las restantes violencias mayoritariamente se dan en los ámbitos de trabajo» y que 2/3 de las encuestadas manifestaron haber vivido alguna situación de violencia, mientras que 1/3 asegura vivirla de manera semanal. Según Antúnez, la encuesta también confirmó las asimetrías de poder y cómo se visibilizan de acuerdo a los estereotipos marcados en la sociedad. Otro de los aspectos que Antúnez mencionó fue la necesidad de herramientas para acompañar los procesos de las personas que sufrieron o sufren situaciones de violencia.
Según los datos obtenidos, un 32% de las trabajadoras de la industria considera que en su trabajo suceden “a diario o varias veces por semana” situaciones de violencia (acoso sexual, agresión verbal o física, acoso moral o psicológico, entre otros) y en otros ámbitos laborales la cifra asciende al 45%. En tanto un 46% de las mujeres de la industria considera que esos casos suceden “en forma muy esporádica” y en otros ámbitos laborales la cifra llega al 34%.
Apenas un 16% de las trabajadoras de la industria que participaron de la encuesta cree que esos casos “nunca suceden”, mientras que en otros ámbitos laborales es el 21%.
La encuesta también preguntó a las trabajadoras por las situaciones de acoso sexual y los ámbitos en los que lo padecieron. De quienes aseguraron haber vivido alguna situación, el 50% dijo que sucedió en su lugar de trabajo, el 15% en su hogar, el 26% en un lugar público y el 15% virtualmente. También se mencionaron otros espacios como el de la militancia o lugar de estudio.
Otro de los aspectos que reveló la encuesta indica que las trabajadoras de la industria que afirman haber sido acosadas, el 48% tuvo a su jefe como acosador, en el 39% de los casos fue un compañero de tareas y el 6% de los casos fue un subordinado. En otros ámbitos laborales, la cifra asciende al 60% de casos de acoso por parte de un jefe, 28% de compañeros y 9% de subordinados.
Miradas
Según explicó la responsable de género de la Confederación de Sindicatos Industriales (CSI), Flor de Liz Feijoo, el feminismo da herramientas a las mujeres trabajadoras para que, desde el mundo sindical, se pueda visualizar con otra perspectiva las situaciones que en el trabajo cotidiano pueden pasar desapercibidas.
Flore de Liz Feijoo señaló la necesidad de observar la realidad desde una mirada integradora y así lo puso en práctica la propia comisión de género de la CSI. “No queremos ser las mujeres de la comisión de género, nosotras queremos ser las mujeres y los hombres que visualizan las problemáticas para poder transformar la realidad desde otro lugar”.
Flor de Liz dijo que las mujeres están afrontando una dura batalla contra la explotación que persiste “en el mundo del trabajo y en el mundo del hogar” y “ni que hablar cuando las mujeres salimos a militar, que no somos muchas porque estamos limitadas al mundo del trabajo y del hogar”. La responsable de género de la CSI recordó cuando en plena ronda de negociación colectiva un representante le dijo “para qué quieren ustedes aumento si son el complemento del salario de sus maridos”. Flore de Liz reveló que “gracias a eso pusimos el tema de la inequidad arriba de la mesa como para concientizar lo que nos estaba pasando, porque incluso nosotras mismas a veces normalizamos la situación de nuestra vida”.
En relación al trabajo de la comisión de género de la CSI, dijo que se está trabajando en el plano organizativo, para lograr estar presente en todas las fábricas y ámbitos de trabajo, también se está desplegando el trabajo de propaganda para difundir los temas generales y los particulares de género, y un tercer eje social, que presta especial atención a la situación de las trabajadoras y trabajadores que está desocupados en la industria.
La mirada amplia
Por su parte, el secretario general del PIT-CNT, Marcelo Abdala, destacó el trabajo realizado en la encuesta y dijo que son un aporte para superar las situaciones que allí quedan evidenciadas.
“El capital nos domina y el patriarcado predomina, porque como dijeron aquí las compañeras, se naturalizan cosas que luego están internalizadas, interiorizadas”. En este sentido, Abdala se refirió al trabajo considerado en la actualidad como mercancía, en un marco de dominio y explotación del sistema. “Nosotros aspiramos a que el trabajo sea una actividad creativa que permita la felicidad del ser humano”, tal como acontece con la cultura o el deporte, entre otros. En este sentido, agregó que “se naturalizan otros dominios y explotaciones que son las que queremos superar”.
Desde su perspectiva, Abdala sostuvo que un movimiento sindical efectivamente democrático, clasista y de masas, que no incorpore las perspectivas de género, no es del todo clasista ni del todo transformador. ”Yo no soy del todo crítico y revolucionario si no actúo frente a las más diversas formas de violencia y discriminación”, sentenció.





