Milton Castellano: «El desafío es construir una propuesta que sintetice las necesidades de la gran mayoría de la población»

El director del Instituto Cuesta Duarte, sostuvo que el gran desafío que deberá afrontar el campo popular es construir una propuesta programática que sintetice las grandes ideas del Uruguay que sueñan las grandes mayorías, «notoriamente postergadas» por el gobierno de coalición neoliberal.

Milton Castellano, dijo en entrevista con el Portal del PIT-CNT que no recuerda una movilización masiva de características similares, con tanta diversidad de organizaciones del tejido social, como la que se concretó el pasado 15, con la participación contundente del movimiento sindical, cooperativistas, productores y asalariados rurales, colonos, la cultura, el deporte y un sinnúmero de colectivos todos defensores de intereses sociales y gremiales.  

«Hay quienes consideran que a partir de la movilización tenemos un nuevo escenario político en el país. Personalmente creo que fue extraordinariamente trascendente porque la participación de múltiples organizaciones con la contundencia y diversidad que vimos, es un hecho inédito en la historia reciente. El tejido social barrial, las ollas y comedores populares, una vastísima cantidad de organizaciones sociales y hasta una hinchada de fútbol -algo que yo nunca había visto- dieron una clara señal de encuentro con el movimiento sindical y sus planteos históricos. Creo que no hay antecedentes de esta magnitud. Hubo adhesiones del Sindicato Médico del Uruguay, las Redes Amigos de la Tierra, la Red Nacional de Semillas Nativas, y unas cuantas más que se fueron sumando, enriquecieron los contenidos de la convocatoria. Y por supuesto, el diferencial que representó la participación masiva de asalariados y pequeños productores rurales. Es decir, hubo un mosaico de participación que no recuerdo un caso tan amplio y vasto en nuestra historia reciente».

Según la visión del director del Instituto Cuesta Duarte, otro hecho relevante que se debe observar con detenimiento, es que se trató de la primera gran demostración popular masiva en las calles después de haber logrado alcanzar casi 800 mil firmas para la convocatoria al referéndum sobre la derogación de los 135 artículos más regresivos de la LUC.

«Había que demostrar que las firmas no eran golondrinas de verano, que había un movimiento social contundente detrás, fuerte, convencido, con argumentos sólidos. Y que ese gran movimiento era capaz de salir rumbo a una construcción superior o mayor. Y yo creo que eso era un desafío. Poder sostener lo logrado en un hecho histórico como lo fue la recolección de casi 800 mil firmas en pandemia. También por eso fue un hecho trascendente la convocatoria. Y creo que otro elemento interesante es que innovamos, porque no es frecuente que el movimiento sindical convoque a un paro y concentración y allí actúe un ballet folclórico o un grupo de humoristas de San José, como Sociedad Anónima y por supuesto, la participación de cientos de jinetes con los símbolos patrios y los colores y banderas de Artigas».

Para Castellano, la movilización tuvo «un clima festivo» y «colorido» que «echa por tierra» la construcción que desde algunos sectores se pretende vender del movimiento sindical, en tono francamente estigmatizador hacia las y los trabajadores. «Para el movimiento sindical también fue un reencuentro con distintas organizaciones del tejido social. Porque nosotros hemos tenido encuentros y desencuentros con otras organizaciones a lo largo de nuestra historia. Tenemos que ser francos y reconocer que también entre nosotros hubo prejuicios, pero lo que demostró esta actividad del 15 de setiembre, es que la fortaleza también está en la heterogeneidad de ese gran crisol de organizaciones que logramos encontrarnos». En este marco, Castellano dijo que ahora comienza un gran desafío «para que continúe con mayor participación, mayor democracia, para construir una plataforma común y una confianza recíproca para poder seguir avanzando. Porque no alcanza con que nos juntemos en una mesa y cada uno lleve tres o cuatro temas de su interés o reivindicaciones particulares y las sumemos todas. No es eso lo que tenemos que hacer. Es más profundo, se tiene que conjugar en el día a día, en los sindicatos, en las organizaciones sociales, en la calle, allí donde tenemos que sellar los acuerdos del campo popular. Porque si las propuestas solamente se abordan en una sala de oficina, no tendrán sustento suficiente. Y claramente, estamos en una coyuntura política en la que tendremos que avanzar, con una agenda que tiene enorme desafíos. Estamos en medio de una ronda de Consejos de Salarios y del tratamiento de la Rendición de Cuentas, en noviembre se realizarán las elecciones de los representantes sociales del BPS, en octubre las elecciones universitarias, y todo eso va a confluir en el referéndum que seguramente será en marzo del año próximo. Y por si fuera poco, vamos hacia un nuevo congreso del PIT-CNT en los primeros días de noviembre, con el enorme desafío de consolidar la unidad, elaborar una propuesta programática, un documento de perspectiva, y con la reafirmación histórica de pensar el futuro de la organización, en un proceso que actualmente tiene la salida de Fernando Pereira, los recambios necesarios que siempre tiene que haber y en síntesis, todo ese proceso de renovación característico del movimiento sindical, en el que personalmente confío mucho. Sin perjuicio del enorme vacío que nos deja Fernando Pereira».

Consultado sobre la salida de Pereira en este momento, el director del Instituto Cuesta Duarte aseguró que no se trata de una partida «dramática» ya que «se tomó su tiempo para pensarlo, creo que es natural y si lo miramos desde la perspectiva de las transformaciones, puede leerse como una salida llena de desafíos. Él tomó su decisión, yo la respeto y lo único que hago es acompañar».

Desafíos

Castellano se refirió también en diálogo con el Portal a los desafíos que tiene por delante el PIT-CNT. «El gran desafío que tenemos por delante es potenciar ese espacio de encuentro con el tejido social del que hablábamos hoy y llenarlo de contenido. Y remarco: no se trata de que nosotros desde el movimiento sindical propongamos una agenda y los demás nos sigan. No es por ahí».

Interrogado sobre qué postura considera que adoptará el gobierno a partir de la masiva demostración de descontento de vastos sectores de la población, tanto del campo como de la ciudad, Castellano dijo que sería bueno que adoptara una política de diálogo real, con contenidos y no de simple formalidad. Asimismo, que el encierro no es aconsejable y que el Poder Ejecutivo debería haber tomado nota de los reclamos y propuestas desarrollados en el acto del 15.

«El punto es que el gobierno tiene un enorme desafío que es empezar a gobernar ahora en la realidad. Con la desgracia que hemos sufrido en estos tiempos, tuvimos un escenario político prácticamente enmarcado de manera excluyente en la lucha por la vida, por la salud y no había mucho espacio -según la visión del gobierno- para otros asuntos. Hoy la realidad comienza a ser la natural, la de todos los días, donde se empiezan ubicar en el escenario nacional cuáles son las preocupaciones centrales de los uruguayos. Y esas cosas son naturalmente, el trabajo, el salario, el hambre, la educación, la vivienda, y tantas cosas más. Es una agenda nueva para el gobierno. Hasta ahora estaban invisibilizados por la agenda de la salud. Ahora el gobierno tiene el desafío de mostrar si es capaz de hacer una política que responda no solo a algunos sectores, sino a las necesidades de las grandes mayorías. De nuestra parte, siempre somos partidarios de buscar los consensos posibles. El gobierno ha tomado una serie de medidas de defensa de los malla oro. Y el derrame no llega. Y nosotros hemos dicho permanentemente que Uruguay necesita un equilibrio mayor. No se puede sostener políticas salariales de rebaja, con problemas de empleo y retaceo de la inversión. No hay mago que pueda solucionar algo así. Nosotros siempre nos hemos brindado abiertos al diálogo pero con contenido. Sinceramente, deseo que el gobierno haya escuchado la voz de la gente que se movilizó y le habló claro. Pero soy medio escéptico y creo que es más probable que el Poder Ejecutivo continúe de manera inalterable sus políticas. El presidente esta semana habló en términos de ‘acá estoy con mi postura y de acá no me muevo’. Así es difícil. Otro tema fue el que colocó con el anuncio sobre el posible TLC con China. Independientemente de las posibilidades o del análisis que se pueda hacer sobre su viabilidad, el gobierno lo vende como algo que va a salir mañana. Se construye una política de Estado simplemente desde las expectativas. Construye agenda desde las expectativas de que un TLC va a generar más trabajo para los uruguayos y no se le dice a la población que un acuerdo de este tipo lleva años de trabajo para que se pueda concretar. En este y en muchos temas, el gobierno crea expectativas con su discurso pero la realidad es distinta».   

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