
Hablar, dialogar, escuchar, informar. De eso se trata. Los equipos de militantes y dirigentes que se despliegan por todo el territorio tienen claro que cada puerta que se abre es una oportunidad para que la población conozca los contenidos de la LUC. Esa persistente tarea no sabe de límites territoriales ni distancias más o menos cansadoras. Como dice el maestro Fernando Cabrera, no hay tiempo, no hay hora, no hay reloj. De Paysandú a Young, de San Jacinto a Ciudad de la Costa, en Rocha, Lavalleja, Flores y por todas partes, se respira democracia cuando las vecinas y los vecinos conversan sin vueltas. Mirándose a los ojos. Las y los de abajo.
Carlos Clavijo, integrante del Equipo de Representación del Banco de Previsión Social (ERT-BPS), es uno de cientos y miles de quienes se han puesto la campaña por el Sí rosado en el alma.
«Esta es una campaña agotadora pero es un cansancio feliz, estamos dialogando con miles de personas por todo el territorio, sobre los contenidos y los efectos de una ley que se votó en plazos urgentes, casi sin escuchar a las organizaciones sociales, ni a la academia, ni a casi nadie que no fuera el círculo cerrado del gobierno».
Para Clavijo, no hay verdad más verdadera que la voz de la gente en los barrios. «No hay encuesta más directa que hablar con las vecinas y vecinos. Además, queda claro que muchos de ellos no estaban al tanto de qué se trataba la LUC. Incluso hay quienes no sabían que en marzo habría un referéndum. Porque con la situación económica actual, muchísima gente tiene que salir a pensar cómo llevar el plato de comida hoy, porque las urgencias son tantas y las políticas del gobierno tan sordas de las necesidades de los más vulnerables, que la gente tiene que salir a pelear el día a día». De todos modos, el integrante del ERT-BPS y militante de la UNTMRA, dijo al Portal que cuando se establece el diálogo mano a mano con la gente «no solo entiende de qué se trata sino que en muchos casos se indigna porque no sabía todo lo que la LUC iba a afectar cosas cotidianas de su vida y sus derechos».
Clavijo remarcó que «es bastante notorio» que la campaña del gobierno en defensa de la LUC «apela al miedo, intentando desacreditar a los sindicatos o diciendo que es algo que se hace ‘contra’ el gobierno, y eso no es así. Nosotros le preguntamos a la gente si le afecta o no la suba feroz de los combustibles, sin importar a quién haya votado. Y por supuesto que responden que sí, solo que no estaban al tanto de lo que incide la LUC en los combustibles, o hablamos de los aumentos de los alimentos y la quita de derechos. Todo eso nos afecta a la inmensa mayoría que no somos los malla oro que defiende y protege el gobierno», subrayó. Desde su perspectiva, Clavijo considera que hay que hablar en términos claros y directos con la población sin importar a qué candidato o partido haya votado en 2019. «Acá lo que sí importa es lo que afectará la LUC en nuestras vidas», acotó.

Realidades y prioridades
Las y los militantes que realizan las barriadas, van recabando una experiencia directa, de primera mano, sobre las preocupaciones y desvelos de la población según los distintos departamentos.
Clavijo indicó que mientras en Montevideo y Canelones, hay notorio interés en algunos aspectos relacionados al derecho de huelga, la vulneración de derechos conquistados y la filosofía global de la LUC a favor de los sectores más privilegiados, en el interior las urgencias por la tierra, el trabajo y el aumento de los combustibles que impone la LUC son asuntos prioritarios. «Hay gente en el interior que te dice que lo único que sabe hacer es trabajar la tierra y les indigna saber que con la LUC se debilita el Instituto de Colonización y que ahora se le puede dar tierras a alguien que vive todo el año en una mansión de Punta del Este sin pisar la tierra para trabajar. Ellos te dicen que además de indignarles, les perjudica y es una especie de desalojo en el campo, porque les sacan las tierras en las que viven, trabajan y cultivan para dárselas a gente que no pisa la tierra», subrayó.
En relación al desalojo exprés tan cuestionado por la academia y todas las voces relacionadas a la temática, Clavijo dijo que es un tema que se conversa en las capitales departamentales, «y por supuesto, acá en Montevideo y la zona metropolitana».
¿Más seguridad?
De acuerdo a las recorridas en territorio, Clavijo asegura que el tema seguridad sigue siendo de interés directo de la población pero «mucha gente te dice que no ha cambiado nada para mejor, que no se sienten más seguros y en muchos casos, te dicen que ahora se sienten más inseguros», en relación a lo que ha sucedido con algunos procedimientos notorios que están en poder de la Justicia. «La LUC está en plena función y la seguridad no ha mejorado», apuntó.
Clavijo dijo al Portal que llama la atención que los medios de comunicación masivos «sean tan insistentes en preguntar por las encuestas y no en consultar sobre los contenidos de la LUC». Al respecto, puso énfasis en que algunos medios del interior del país están directamente relacionados a los caudillos tradicionales o incluso, al poder económico de los gobiernos departamentales.
Por último, agregó que en las barriadas han tenido que destinar parte del tiempo de las charlas con vecinas y vecinos a desmentir las versiones que lanzan algunos desde el oficialismo que si se deroga la LUC «saldrán todos los violadores y los delincuentes sueltos». Clavijo lamentó que muchas veces «la gente no tuvo tiempo de leer la LUC y repite lo que ‘dicen desde arriba’. Y eso es una tarea que tenemos que afrontar en estas condiciones. Esos argumentos falaces se caen cuando hablamos con la gente. Por eso las barriadas. El cuerpo se cansa, la familia queda relegada por el tiempo que nos ausentamos, pero estamos felices de esto que estamos haciendo de manera colectiva por esta causa. Estamos construyendo un camino potente, emocionante, colectivo, y vamos por otra hazaña, vamos por una victoria popular y democrática», sentenció.



