8M: «Reivindicar nuestros derechos es hacer política»

En el marco del paro general convocado por el PIT-CNT, este 8M, Día Internacional de la Mujer Trabajadora se desarrolló con actividades descentralizadas, distintas barriadas en las que se desplegó un potente trabajo de difusión, información y militancia. A las 16 horas, la Secretaria de Género, Equidad y Diversidad, realizó su conferencia de prensa abierta en Plaza Independencia, que contó con la participación de más de un millar de militantes trabajadoras que llenaron de violeta la Plaza Independencia y desplegaron cientos de carteles y consignas de lucha feminista. En su proclama, la Secretaría de Género denunció que con la LUC se afecta el derecho de huelga y se está pretendiendo «quebrar la organización sindical».

La proclama de la Secretaría de Género fue leída por la integrante del Secretariado Ejecutivo, Flor de Liz Feijoo, quien marcó desde el inicio, que cada 8 de marzo las trabajadoras «asalariadas y las que no tienen salario», inundan las calles. «Mujeres, disidentes, resilientes, porque la resiliencia trae memoria de luchas pasadas, luchas presentes y esa lucha futura que enmarca todos nuestros sueños».

La responsable de la Secretaría de Género, habló de manera frontal y pautó desde el inicio, el tono del mensaje de este 8M. «Bajo un sistema capitalista, crudo e inhumano que mantiene su pirámide injusta, en base a la explotación, donde el horror de la guerra, el racismo, el fascismo más descarado, nos sigue sacudiendo», indicó. «Vaya si lo  siguen sufriendo las mujeres palestinas hace años, las sirias, las afganas, las iraquíes, libias, ucranianas o rusas, vaya si lo sufren las migrantes en países que se dicen del primer mundo pero que solo ‘primerean’ para sí mismos, y qué tristeza enorme por esta otra guerra; en las redes los poderosos, en el campo de batalla gente del pueblo».

En este punto Feijoo preguntó, «¿cuántas veces las mujeres tendremos que reclamar desde la historia, pan, paz y rosas?».

Desigualdad

«Las mujeres trabajadoras saludamos a todas y a todos, porque cuando decimos todos también hablamos de nuestros hijos y hablamos también de nuestros pares. Hablamos de quienes junto a nosotras dan la batalla para terminar con la desigualdad. La desigualdad de género, la de raza, combatir la homofobia, la transfobia, la xenofobia, y hacerlo desde lo que somos, sujetos sociales transformadores de la realidad».

Asimismo, manifestó el «profundo rechazo respecto a la situación aberrante en donde dos mujeres jóvenes fueron víctimas de violación por parte de tres agentes de la guardia republicana; a su vez repudiamos las declaraciones públicas que realizó sobre este hecho el ministro del Interior, en las que no se identifican señales por el bienestar de las jóvenes, sino tan solo el repudio por lo que afecta la imagen de la Institución Policial. Frente a la violencia machista que habilita estos y otros escenarios atroces, debemos apostar por una construcción colectiva en clave de solidaridad. En la misma debe primar la concientización sobre lo que implica la cultura de la violación, siendo esta ultima una de las expresiones más crueles del patriarcado. En este sentido decimos: no más violencia machista, ni cultura de la violación».

En cuanto a las críticas recibidas en los días previos al 8M sobre la «mezclar la política» en un 8M, colocándolo como una fecha aséptica del almanaque, la obrera de la aguja dijo que «las mujeres somos parte de la política porque somos hacedoras de la vida cotidiana, sostenedoras desde un rol social que nos impuso la cultura patriarcal, reproductoras y educadoras. Seguro que si fuéramos a una huelga, el patriarcado se sentiría muy mal. Pero si nos vamos a la huelga todas y todos, lo que tambalearía  es el sistema capitalista que utiliza la cultura arcaica para oprimir a los pueblos. Se han quejado por ahí que las mujeres trabajadoras estamos politizando este día. ¿Acaso nos somos las mujeres las que estiramos y estiramos nuestro cada vez más magro salario para llegar a fin de mes? ¿Cuál de nosotras no se queja cuando va a una feria? ¿Quién de nosotras no sufre cuando va a comprar un pedazo de carne? Pero después dice el presidente que aumentaron los precios de los commodities, que aumentaron las exportaciones, que se exporta y se exporta con precios internacionales cada vez más altos.  Pero nosotras no la vemos. ¿Será que no quieren que nos avivemos de que algunos malla oro la están haciendo toda y nosotras midiendo como siempre las monedas para comprar algo?», interpeló.

«Que no nos confundan, porque pensar, entender, debatir sobre nuestra vida cotidiana, sobre lo que perdemos, sobre los que nos quitan y reivindicar nuestros derechos, es hacer política. Lo hicimos, lo hacemos y lo vamos a seguir haciendo. Porque pensamos en las mujeres del campo, las mujeres de los arándanos , las del norte, las que cobran una miseria, las del citrus que trabajan y trabajan y cobran su magro salario en cuotas, las domésticas que trabajan solas. ¿Cuántas pudieron decir ‘hoy no voy a trabajar, estamos  de paro’? Las de los frigoríficos en pésimas condiciones laborales , las tercerizadas, las informales que laburan y laburan y cuando se van a jubilar no tienen un año pago porque nadie cubrió sus aportes, las que van a una olla popular para llenarle el estómago a sus hijos y las que sostienen esas ollas a fuerza de pura leonas nomas que son y se la pasan tapando con solidaridad  tanta miseria. Si pensamos en las que viven en los barrios más pobres que se inundan entre el barro y que hubo un 30% de recortes de Rentas Generales en vivienda el año pasado por este gobierno, y si lo decimos , ¿estamos politizando esta marcha?», preguntó.

Recortes y el país de las maravillas

«Entre febrero de 2020 y marzo de 2022, el salario creció un 13%. No lo digo yo, lo dijo el Ministerio de Economía y Finanzas. Lástima que el precio del aceite aumentó un 67%, la carne un 75%, los huevos 108%, la garrafa de gas -que no iba a subir- un 29%. Y parece que hablar de la LUC en esta proclama a algunas y a algunos los horroriza porque estamos haciendo política. ¿Desde cuándo a las mujeres trabajadoras se les antoja promover y hacer un paro general?», ironizó. «¿Será que esto es cosa solo de hombres? ¿O no sufrimos todos las consecuencias? La austeridad de este gobierno solo implica recorte, recorte en la educación precarizándola, recorte en el sistema de salud  reduciéndolo; legitima el racismo y la xenobia, estigmatizando la pobreza y la aporofobia bajo la apariencia delictiva. Coarta nuestro derecho a huelga queriendo quebrar nuestra organización sindical. ¿Acaso no vamos a hablar hoy de lo que significa para las trabajadoras que no se permita nuestro derecho a hacer huelga consagrado en nuestra Constitución? ¿Acaso alguna vez lo que reclamamos no es justo? ¿Acaso si no reconocen un convenio colectivo hay que aguantarse? ¿Si no nos pagan el salario hay que callarse? Si nos criminalizan, si protestamos porque nos echan impunemente por estar organizadas, ¿nos tenemos que callar? ¿Quién criminaliza al que no paga los salarios adeudados? Esta ley está hecha para favorecer a los y las que tienen más y no a nosotras que somos las granes mayorías. Quieren que retrocedamos y no lo vamos a hacer», enfatizó.

«Quieren que retrocedamos y no lo vamos a hacer. En 1910 hubo 146 personas muertas, 129 de ellas, mujeres en la huelga de la blusa. La prueba para el juicio se basó en una puerta calcinada cerrada por fuera. Las asesinaron por reivindicar sus derechos. La multa para la empresa fue de 250 dólares. ¿Será que volveremos a esas prácticas? Porque no se trata de más o menos Estado, señor Presidente. Se trata de un Estado que beneficie a las grandes mayorías, se trata de mayor equidad, se trata de justicia, de justicia social, de un país mejor para todas y todos y no de ‘cuidar’ los recursos públicos comprando aviones de desecho cuando muere una niña por falta de traslado aéreo».

Por último, Flor de Liz Feijoo, celebró la fecha y la presencia en la Plaza Independencia de «las mujeres que luchan por una sociedad diferente».

Mujeres por los barrios

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