José Olivera: «Ahora debemos fortalecer lo que se construyó»

El referente de la Comisión por el Sí, José Olivera, aseguró que el resultado del referéndum deja un saldo positivo a pesar de no haberse logrado la derogación de los 135 artículos de la LUC. El integrante del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT y secretario general de FENAPES, analizó en diálogo con el Portal sindical el actual escenario político nacional. Dijo que para crecer en el interior hay que comprender la lógica de «los distintos interiores», y señaló que desde su visión, «Montevideo y Canelones no rindieron de acuerdo a las expectativas». Asimismo, consideró importante comprender que la perspectiva del proceso de dos años de trabajo en territorio, indefectiblemente tiene que pasar por «el fortalecimiento de la construcción del tejido social y político», para «levantar una perspectiva programática distinta a lo que hoy se está procesando en Uruguay». Olivera también respondió al planteo del ex presidente Julio Sanguinetti que dijo que «el verdadero poder lo tiene el PIT-CNT» y no el FA. «Son chicanas» apuntó. Pero «el Partido Colorado tiende a desaparecer» y Sanguinetti se tiene que hacer cargo de ello y asumir su responsabilidad.

Luego de días intensos de cierre de campaña  y ahora que ya se fueron cámaras, periodistas, cables, atriles, tarimas, visitantes ilustres y hasta curiosos del barrio, el trabajo en la central sindical volvió a encontrar cierta normalidad cotidiana. Por estas horas, las reuniones de evaluación y análisis político se acotan a mesas de mate y café donde se habla sin tapujos, sobre el trabajo realizado en la campaña y los posibles escenarios de futuro. Así las cosas y tal como estaba previsto, este martes el Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT se reunió para intercambiar las primeras evaluaciones del resultado electoral y se pronunció mediante una carta abierta a las y los trabajadores y el pueblo, en la que agradece y reconoce el enorme despliegue realizado y establece grandes lineamientos estratégicos de cara el futuro.

Este miércoles, visiblemente cansado pero con la mirada puesta en lo que vendrá, José Olivera habló con el Portal del PIT-CNT sobre el resultado del referéndum y el camino a seguir.

«A la hora de hacer un balance no podemos tener una mirada de cuenta chica, de almacenero que tiene que pensar cuánto gana y cuánto pierde con cada cosa. Y debemos mirar los grandes objetivos. Hay un conjunto de compañeras y compañeros que en los últimos años realizaron un recorrido fantástico y aportaron una construcción colectiva muy potente que deja muchas enseñanzas. Si recordamos cómo estábamos al inicio de la campaña por la recolección de firmas, aquella batalla era una especie de David contra Goliat con un resultado casi laudado. Y si nos quedábamos en ese cálculo, nos deberíamos haber rendido antes de empezar y nos habríamos quedado inmovilizados. Y eso no fue lo que hicimos. En mi caso, recorrí el país unas seis o siete veces en este proceso. Y tuve la posibilidad de interactuar con mucha gente con la que aprendí muchísimo. Hay que ver y entender lo que sucede y cómo piensan ‘los interiores’. Porque cuando con cierta liviandad desde acá abajo, en un escritorio o frente a un teclado alguien cuestiona el resultado en Rivera o Artigas, seguramente lo hace porque no entiende la lógica y las condiciones de vida de la frontera. Hay que entender primero y hablar después. Lo que me queda claro es que nos hacer falta crear más y mejores estructuras de organización social articuladas. Posiblemente faltan referentes, porque por más que vayas varias veces a esos lugares, los referentes tienen que ser de allí, las y los que están en el día a día. El interior no va a cambiar porque alguien desde acá en Montevideo lo quiera. Es más, yo creo que en el interior se hizo un campañón. A mí me preocupa más los bajos niveles de resultados que tuvimos en Montevideo y Canelones, por ejemplo. Para mí gusto, Montevideo y Canelones no rindieron lo que tenían que haber rendido. En cambio, el interior o los interiores dieron una pelea en condiciones mucho más desfavorables de las posibilidades que teníamos acá. Hay que recordar que los gobiernos departamentales en el interior les tiran con todo el peso del Estado. La presión es mucho más grande que lo que pueda suceder en una campaña en Montevideo o Canelones».

¿El gobierno se fortaleció o sos de los que piensa que más allá del relato ganador oficial hay cierta preocupación por los niveles de respaldo que obtuvo la LUC ya que no alcanzaron al 50%?

Primero creo que el gobierno de coalición ahora pondrá el pie en el acelerador porque se le agotan los tiempos. El próximo año comienza la campaña electoral y en ese proceso vamos a tener que enfrentar muchas cosas como la suba de precios constante, la pérdida de salario, la reforma de la seguridad social y otros temas que son prioritarios para buena parte de la sociedad. Otro elemento es que nosotros estamos en condiciones de dar pelea y dar respuestas mucho más rápidas que antes. Recordemos que discutimos seis meses -que no creo haya sido una pérdida de tiempo- para decidir si íbamos contra toda la LUC o determinados artículos. No hubo allí pérdida de tiempo. Sí creo que faltó trabajo en esta etapa final, tanto del movimiento sindical como del FA. Esto no se resuelve con las redes sociales, ni con los medios de comunicación o con campañas publicitarias, que por supuesto importan y que pesan. Esto se resuelve en el mano  a mano con la gente y ahí todavía seguimos con algún déficit. También es cierto, todas las estructuras organizativas estuvieron altamente exigidas, porque no es para cualquiera colocar 20 mil militantes en la calle, tal como lo hicimos el 27 de marzo. Y fueron militantes no rentados. Las y los que pusieron el alma. A mí me tocó recorrer el área metropolitana y veías por un lado la militancia genuina, pura y dura con el rosado como bandera. Y del otro lado, vimos muchos, no todos pero sí muchos que evidentemente eran contratados. Esa es una diferencia. Y eso deja un saldo muy favorable para el futuro. Y la perspectiva tiene que fortalecer lo que se construyó en términos del entramado social y político, fortalecerlo y expandirlo. Y especialmente, levantar una perspectiva programática distinta a lo que hoy se está procesando en Uruguay.  Además, creo debe tener incidencia en el proceso electoral 2024. Y digo incidencia porque hay que tener claros los papeles que cada parte juega, sin generar falsas dicotomías, ni nada. Pero está claro que hacia el 2024 una de las discusiones centrales debe ser discutir cuál va a ser el programa de transformaciones, de perspectivas, que se va a ofrecer desde el campo de la izquierda a la sociedad. Y ahí me parece que tenemos un papel muy importante para jugar. De hecho, estamos lanzando la propuesta del Congreso del Pueblo como un espacio para hacer síntesis programática de perspectiva y que eso sirva como elemento que aglutine a fuerzas políticas detrás ese programa.

¿Cómo hay que leer las declaraciones de Julio Sanguinetti sobre el poder del movimiento sindical?

Yo creo que es una chicana que por un lado juega a generar una especie de contradicción, de disociación, entre el plano de la lucha social y sindical con la lucha política partidaria. El Partido Colorado de origen batllista ya no existe dentro del movimiento sindical. No porque se los haya extinguido, sino porque el Partido Colorado de batllista no tiene nada. Vale aclarar que este ‘corrimiento’  a la derecha del Partido Colorado, en términos políticos, es muy grande y viene de hace mucho tiempo. El verdadero batllismo se fue del Partido Colorado en la década del 70 cuando dirigentes históricos como Zelmar (Michelini) y Alba Roballo se fueron de allí. Pero Sanguinetti también apunta a demonizar al movimiento sindical, acusarlo de poner palos en la rueda, de ser una traba y por lo tanto, ubicarlo como un ‘objetivo exterminar’. Su visión es que la política y las decisiones del país se resuelven en el Parlamento entre los partidos. Lo que está cuestionando en definitiva es la capacidad de interlocución, de propuesta y acción del movimiento sindical. Al que hay que eliminarlo, según su visión de la democracia de carácter aristocrática. Esa es su concepción de la política. Pusieron el grito en el cielo durante los gobiernos frenteamplistas porque algunos dirigentes sindicales ocuparon cargos de responsabilidad de gobierno. Pero si ahora la Asociación Rural o la Federación Rural tienen un representante suyo como el ministro de Ganadería, no solo no se horrorizan sino que lo celebran. Para ellos, esto último es lo más normal del mundo porque ellos sin se consideran elegibles para cargos de gobierno. Un sindicalista jamás, para ellos. Por tanto, esa afirmación de Sanguinetti -que ha sido un anti clase obrera desde sus orígenes que siempre tuvo esa aversión contra el movimiento sindical organizado- en el fondo no nos sorprende. Entendámoslo, el Partido Colorado -que tiende a desaparecer y en cuya desaparición su responsabilidad es clave- no puede aceptar que haya un movimiento sindical, que de la nada, cuando todo el mundo lo daba por muerto, haya podido generar este proceso de movilización. Eso es lo más importante y lo que más le duele. Incluso creo que el más inteligente de todos ellos fue el senador (Guido) Manini que esa noche del escrutinio dijo ‘guarda muchachos que con esto la mano viene brava’. A falta de la reacción de la fuerza política partidaria, hay un movimiento sindical maduro, responsable, con inserción social, que por más que se lo cuestione y se lo criminalice, puede hacer este tipo de convocatorias. No hay que olvidar que todo esto comenzó desde el movimiento sindical, luego se integró la Intersocial y después llegaron las fuerzas político partidarias y hablo en plural porque más allá del FA hubo otros actores. Lo de Paysandú se explica claramente en el movimiento ciudadano. El resultado de Paysandú es la fotografía de lo que llevó a este resultado. Y me quedo en Paysandú por dos motivos: primero por la amplitud de lo que se generó y segundo por estar inserto en ese interior que muchas veces es mal cuestionado incluso por parte de cierta dirigencia del propio campo popular. Lo de Paysandú fue brillante.

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