
Con la voz notoriamente al límite por el impacto de las bajas temperaturas y a muy pocos días de haber recibido el alta médica de una internación por problemas respiratorios, el presidente del Sindicato Único de las Telecomunicaciones (SUTEL) y miembro del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT, Gabriel Molina, realizó hoy una encendida defensa de las empresas públicas ante lo que definió como una política de desmantelamiento que ha venido a aplicar el gobierno herrerista.
Molina sostuvo que “la unidad social, es el entramado social más grande del país, los que movemos la rueda, los que hemos sido protagonistas de la historia de nuestro país, los que estuvimos en la huelga general contra una dictadura, los que recuperamos la democracia y los que siempre vamos a estar defendiendo los derechos sociales de todos los trabajadores del país. No somos el palo en la rueda. El palo en la rueda son los empresarios que aprovecharon los momentos más oscuros que el país vivió. Empresarios que asaltan a los trabajadores, como los de Conaprole, Riogas que en forma permanente atentan en contra de la actividad sindical. Empresarios que ahora agarraron aire, pulmón gracias a un gobierno que los apadrina. Pero acá esta la otra parte del país, los que somos constructores de una nueva sociedad”.
En cierto momento de su intervención se preguntó «¿por qué tener empresas públicas? ¿Por qué los uruguayos son tan porfiados y como en 1992, cuando se cumplen 30 años de esa gesta heroica, la repetimos. Y, no es por porfiados, es porque las empresas públicas son el aparato productivo que tiene el Estado. Son las que a través de la inversión pública generan trabajo. Son las que en la refinería de la Teja generaron tantas fuentes de trabajo, donde cientos y cientos de obreros de la construcción y del metal tuvieron un lugar. Se llenó la Teja de trabajadores. En 2008, con la inversión de la fibra óptica, se logró que cientos y cientos de personas trabajaran en todo el país. Esas, que generaron esos puestos laborales, son nuestras empresas públicas. Y, hoy las quieren destrozar”.

En la misma dirección, Molina subrayó que existe una política de Estado que apunta a “destruir de forma permanente” las empresas públicas. «Hoy se necesita personal en todas ellas y el gobierno no emplea a nadie, lo que genera serias dificultades a la hora de brindar los servicios. A esto se le suma que a cada empresa pública le están arrancando su razón social importante, su desarrollo, su crecimiento y los negocios redituables. No se puede seguir admitiendo el desmantelamiento de las empresas fundamentales para el desarrollo del país y que se sigan favoreciendo los negocios de los privados. Se está desmantelando el Correo, AFE, ANCAP y UTE favorece a grandes empresas privadas y castiga al ciudadano común. Cuál es el motivo para que los 850 millones de dólares invertidos por ANTEL sean utilizados ahora por los canales privados y los cable operadores. Estas interrogantes tienen una respuesta: las quieren privatizar, las quieren sacar del Estado y quieren entregar todos los beneficios a las multinacionales”.
Para el dirigente sindical, se está ante un hecho «genético», ya que indicó, «Lacalle hijo viene por la revancha. Y, todas y todos vamos a defender a las empresas públicas. Porque son nuestras, no son de los gobernantes. Las vamos a defender ayer, hoy y siempre. En el mundo Uruguay es una rareza por dos motivos: porque aún tenemos empresas públicas y porque tenemos un solo movimiento sindical. El gobierno sabe lo que es la unidad del movimiento sindical y es por eso que atacan permanentemente a compañeros y compañeros. Y, nos ven como enemigos porque defendemos nuestros derechos. Por eso en el país real, no en el virtual y paralelo del Poder Ejecutivo, hay hambre, hay niños durmiendo en la calle, hay familias completas durmiendo en casas de cartón, que hay un país que está sufriendo. Ese país es el que el movimiento sindical va a rodear, porque es el paraguas del más débil. Vamos a actuar en defensa propia contra el avasallamiento”.
Molina fue categórico a la hora de afirmar que se deben defender las empresas públicas y advirtió al gobierno y a quienes atacan al movimiento sindical que “acá no se rinde nadie, nadie baja los brazos, no hay lugar para entregarse y es momento de luchar. El presente es de lucha, el futuro es nuestro”.
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