
La situación que están atravesando los trabajadores de los molinos de arroz es extremadamente delicada. De acuerdo a cifras oficiales, como consecuencia de cambios en el sistema del exportaciones del sector, la sumatoria de los distintos molinos llega a 25 meses de seguros de paro, tomando en cuenta la realidad de Saman Montevideo, Paso Dragón, Saman Salto, al tiempo que se anuncian también seguros de paro en Saman Lascano, Casarone J.P. Varela, Coopar Lascano.
Según explicó al Portal del PIT-CNT, el integrante de la dirección nacional de la Federación de Obreros y Empleados Molineros y Afines (FOEMYA), Álvaro Macedo, el problema radica en el cambio en el sistema de exportación, ya que «el país está exportando arroz cáscara -paddy- en cantidades inusuales, la venta de arroz cargo -pelado sin procesar- y en formato granel, que es sin envase.
Si bien el total de la zafra es de 1.500.000 toneladas, lo que significa una zafra record en rendimiento y la mejor de los últimos años, este cambio en el sistema de exportación afecta a unos 3.000 trabajadores directos y otros tantos indirectos. «También hay que tener en cuenta que esta industria da trabajo estable en el interior fundamentalmente en pueblos y ciudades pequeñas que generan en estos lugares una fuerte dependencia».
«El arroz cáscara no pasa por los molinos y es -en comparación- como si se estuviera exportando el ganado en pie. Si a eso le sumamos el déficit hídrico muy importante que tenemos, tenemos que advertir que si hoy día, la situación es muy compleja, la realidad del año próximo será dramática para los trabajadores del sector».
Macedo también aseguró al Portal sindical, que están faltando políticas públicas que «pongan un freno a la exportación de arroz cáscara, que lo colocan en países que compran el arroz así para poder darles trabajo a sus molineros. Mientras Uruguay debilita el eslabón más fino, le vendemos el arroz cáscara a países que por el contrario, piensan en sus trabajadores y les abren oportunidades a sus propios molinos, y esto aunque les salga un poco más caro pero consideran claramente que es más beneficioso para un país gastar un poco más pero pensar en los trabajadores», reflexionó. Sin embargo, la realidad en el Uruguay es otra. «Acá al gobierno no le importan nada los trabajadores. Se lavan las manos», fustigó.
La crisis hídrica y la realidad del atraso cambiario, ha colocado un entorno complejo que, sumado a la venta de arroz con cáscara, plantean un escenario dramático para el 2024.
«Llevamos 25 meses de seguros de paro hasta ahora, y el arroz nos tendría que durar hasta marzo. Y a la altura que estamos del año, y ya llevamos 25 meses acumulados de seguros de paro entre todos los molinos». reflexionó. «Arroz hay, el problema es que lo venden cáscara. Y cada vez que hemos planteado esta preocupación al gobierno hemos obtenido como respuesta el silencio. Hemos logrado algunas respuestas sensibles en materia de intendentes, a título individual de sus gestiones en los departamentos que les toca gobernar, como el intendente Andrés Lima en Salto y el diputado Pablo Fuentes, por Lavalleja. Pero por parte del gobierno, nada».
Preocupación
Las ventas de arroz cáscara se mantenían entre el 10 y 14% de forma normal, esto responde a negocios particulares -sin la intervención de la industria- o a ventas propias de la industria como parte de un negocio que incluye otros tipos de arroz. Pero el año anterior llegó a venderse cerca del 20%, y para este año podría llegarse al 30%. La aparición de agentes que se dedican al negocio de la compra y exportación de arroz tal cual sale de la tierra y sumado a que algunos países compran al mismo precio del arroz blanco -con esto mantienen sus propias industrias trabajando- está “matando” a los molinos y generando esta situación altamente preocupante para el sindicato y la FOEMYA. «Estamos hablando en concreto que podrían salir del país entre 450 y 500 mil toneladas mientras que un molino tipo necesita entre 80 y 120 mil toneladas para trabajar todo el año», indicaron.
«En esta situación, los trabajadores venimos sufriendo una serie de graves contingencias que por el momento aparecen como coyunturales y nuestra lucha es para que no se transforme en estructural, lo que dejaría a muchos compañeros en una situación compleja y en lugares donde es muy difícil conseguir empleo de calidad y constante, es de tener en cuenta que los establecimientos que han cerrado no vuelven a abrir, o no en calidad de industria, se convierten en depósitos casi sin personal» sentenciaron.