Sergio Sommaruga (SINTEP): “La reforma de la seguridad social pone en tela de juicio el confort de la minoría privilegiada”

El secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Enseñanza Privada (SINTEP), Sergio Sommaruga, expresó que la reforma de la seguridad social pone en tela de juicio el confort de una minoría privilegiada. “Dicen que vamos a llevar al país a la ruina, cuando al 1% más rico de Uruguay, que posee 40,000 millones de dólares en cuentas bancarias, se le exonera 700 millones de dólares al año en el Impuesto al Patrimonio”.

Sommaruga fue uno de los oradores en la plaza 1º de Mayo, tras la entrega al Parlamento de más de 430.000 firmas para una reforma de la seguridad social. Durante su discurso, el dirigente sindical compartió que desde su infancia aprendió que existe un modo de amar que es también un modo de conciencia, en clara alusión a la poesía de don Alfredo Zitarrosa con su Milonga para una niña. Más adelante, a través del pueblo y sus luchas, en ese mismo proceso, descubrió que hay una forma de conciencia que también es una forma de amar. Esta es la “conciencia de clase, que explica las miles de horas voluntarias, gratuitas y fervientes de nuestras mujeres y hombres en todos los rincones de la patria, dedicadas a explicar, informar y recolectar las firmas que abrirán el camino hacia una consulta popular en octubre”.

Aseguró que las más de 430,000 firmas recolectadas para la reforma superan las obtenidas en otras instancias para habilitar plebiscitos en años recientes. También exceden el número de votos que recibieron cinco de los siete partidos políticos con representación parlamentaria.

“Esto demuestra la enorme representatividad social de la iniciativa, y ello se debe a que interpreta la conciencia de clase y el sentimiento profundo de quienes están siendo excluidos del modelo económico, el modelo de la desigualdad”.

“¿Qué pensaron que iba a hacer este pueblo y sus organizaciones después de que aprobaran una reforma jubilatoria de espaldas a la gente y en contra de sus intereses, que nos confiscó cinco años de jubilación, aplastó el modo de cálculo del salario jubilatorio y redujo el cobro de las jubilaciones en un 10% a los 65 años? ¿Qué esperaban que sucediera con este movimiento popular, dadas las consecuencias regresivas que tendría esta reforma para el empleo juvenil, que ya triplica la tasa de desempleo promedio de los trabajadores de nuestro país? ¿Qué íbamos a hacer? ¿Aceptarlo sumisamente, mirar al suelo y darnos por derrotados? Esa no es la historia de nuestro pueblo, ni la de la Federación de Estudiantes Universitarios con sus 95 años, ni la de la FUCVAM que resistió la reforma de la vivienda durante la dictadura. Tampoco es la historia de nuestro movimiento sindical, que en las horas más oscuras convocó una huelga general de 15 días para enfrentar al fascismo organizado de la extrema derecha”, sentenció.

Sommaruga manifestó que al pueblo uruguayo no se le podía pedir otra cosa que “resistir el atropello a los derechos y luchar con una perspectiva que ponga la vida al servicio de la vida”. Agregó que, en esencia, esta es una lucha de “derechos contra privilegios, de élite contra democracia, de pueblo contra oligarquía. Esa es la base profunda de esta pelea”.

Cuestionó que algunos sectores oficialistas afirman que la propuesta del movimiento social, respaldada por organizaciones políticas, llevaría a Uruguay a la “catástrofe”. Al respecto, dijo que quienes conocen y están comprometidos con la lucha de los trabajadores a lo largo de la historia ya han escuchado tales pronósticos “catastrofistas” por parte de los dueños del poder.

“En 1886, cuando se luchaba por las ocho horas de trabajo y había niños, mujeres y hombres trabajando jornadas de 14 y 16 horas en condiciones de suprema explotación, los editoriales de la prensa norteamericana afirmaban que la lucha de los trabajadores por las ocho horas llevaría al ‘colapso de la economía’. Lo mismo ocurrió muchas veces en nuestro país. En 1923, cuando se aprobó el salario mínimo para el trabajador rural, las voces catastrofistas decían que Uruguay dejaría de existir. Algo similar sucedió en 2008, 93 años después de la primera ley de ocho horas, cuando se aprobó esta medida para trabajadores rurales. Hoy están diciendo lo mismo, como si no fuera una catástrofe tener a más de 150.000 personas mayores viviendo bajo la línea de pobreza o extender la edad de jubilación a los 65 años. ¿Qué va a suceder con los miles de trabajadores que con 58 o 59 años se queden sin empleo? ¿Cómo van a llegar a los 65 años para poder jubilarse? ¿Quién responderá a ese daño social, humano y a la convivencia colectiva?”, planteó.

El dirigente gremial aseguró que la reforma impulsada por el movimiento sindical y social pone en tela de juicio el confort de la minoría privilegiada. “Mientras afirman que llevaremos al país a la ruina, el 1% más rico posee 40.000 millones de dólares en cuentas bancarias y se les exonera 700 millones de dólares al año en el Impuesto al Patrimonio. En 2023, los bancos ganaron 1.200 millones de dólares y en dos años consecutivos, 2022 y 2023, se registraron las mejores ventas en agronegocios. En ese contexto, ¿es realmente imposible aumentar en 3.000 pesos las jubilaciones y pensiones mínimas? ¿Es imposible luchar por el derecho a jubilarse a los 60 años? Nos quieren convencer de que sí, que es imposible luchar contra los privilegios”, remarcó.

Dijo que se debe comprender que por encima de cualquier diferencia hay algo muy potente que une al pueblo y es la conciencia de clase y el amor.

“Sin caer en el exitismo y con mucha modestia, debemos seguir explicando la justicia, necesidad y pertinencia de esta reforma para consolidar la seguridad social como un derecho humano fundamental. Contamos con enormes reservas de valores, principios y conciencia de clase que debemos difundir por todos los rincones del país. Luchamos como pueblo no para salvarnos individualmente, sino por la hermosa tarea de buscar causas y soluciones colectivas”, puntualizó.

Fuente: https://www.pitcnt.uy