
Ni las garantías del debido proceso ni el respeto por nada. Todo parece valer en la nueva lógica de los linchamientos de trabajadores sindicalizados o cualquier voz que se pronuncie en defensa de sus derechos. De eso saben algunos bufetes de abogados que conocen el poder y la influencia de los medios de comunicación para lograr que la opinión pública se indigne por las apariencias y titulares tendenciosos. Eso está pasando lamentablemente en nuestro continente. Ejemplos sobran. Parecen condenas grotescas y tan evidentes que a veces se subestiman. Sin embargo, el daño puede llegar a ser cruel, especialmente en el efecto que causa en las familias de los damnificados por las campañas de fake news direccionadas.
Uruguay
Para el dirigente de la Mesa del Pan, Luis Echevarría, «el operativo enchastre» vinculado a lo sucedido en Friopan «es un caso testigo» que sirve para comprender los métodos que se pueden llegar a aplicar para «ensuciar» y condenar de manera sumaria.
Tal como lo explicó Echevarría al Portal del PIT-CNT, lo que está sucediendo en el caso Friopan es un «linchamiento» mediático, construyendo una imagen monstruosa de un grupo de trabajadores que defendieron sus puestos de trabajo.
«Lo que apareció en la prensa no es lo que dice la causa. Supuestamente el próximo domingo debería salir una especie de disculpa del diario El País por haber publicado cosas que no son ciertas. Pero el daño está hecho. Podrán pedir disculpas, pero el daño ya se produjo y el linchamiento siempre es mucho más efectivo que el pedido de disculpas».
Desde el punto de vista formal, el medio habría reconocido a los abogados del sindicato que la información publicada -a modo de investigación supuestamente reveladora- «era inexacta».
Echevarría dijo que en su fuero íntimo sospecha que más que un error fue una táctica que se aplicó para enlodar a un grupo de trabajadores y al propio sindicato. «Nunca se tomaron la molestia ni el rigor periodístico de consultar a nuestros abogados». Además y como punto central de su fundamento, el dirigente explicó que en el expediente «no están esas supuestas declaraciones a las que se le dedicó un espacio imponente. Los que verdaderamente hablaron y así figura en el expediente fueron los imputados».
El dirigente sostuvo que en cuanto a lo que está en juego en el caso -que ya había sido archivado y de manera llamativa fue reabierto- «la empresa sostiene que hubo intencionalidad de los trabajadores en dañar la masa, y nosotros decimos que tal vez la intencionalidad es la de linchar públicamente con información falsa o inexacta que logre influir en el nuevo fiscal que se nombre y también en el juez, con una previa condena mediática basada en una campaña de falsedades. Es una maniobra tan grotesca como intencional y el daño está hecho. De todos modos, esperamos el desmentido aunque nunca revertirá el daño realizado».
Las familias
Otro de los aspectos que el dirigente de la Mesa del Pan valoró como «muy preocupante» es el daño que esta campaña de enchastre causó en las familias de los trabajadores. «Ellos además de estar en el banquillo de los acusados por defender sus trabajos, están golpeados porque esto impacta en sus vidas, en la de sus familias, quienes piensan estas campañas no piensan en todo el daño que hacen en los demás o si lo piensan, no les interesa. Parece que son daños colaterales y que todo vale para ganar un caso sin importar que se masacre a familias con argumentos falsos o inexactos».
Por otro lado y apelando a una metáfora del Billar, mencionó que desde su visión, esta operación, «por tablas le sirve al gobierno y a las fuerzas conservadoras que integran la coalición y es un ataque al movimiento sindical».
Más allá de las presiones, los linchamientos y las fake news, a pesar de todo ello, Echevarría aseguró al Portal del PIT-CNT que «los trabajadores están tranquilos por haber hecho la defensa de los puestos de trabajo.
Los hechos, la verdad siempre
Echevarría remarcó que los trabajadores, a pesar de todo lo dicho, «están tranquilos porque saben que actuaron en defensa de su legítimo derecho, en defensa de sus puestos de trabajo y que la ocupación no fue consecuencia de un rumor, porque nadie ocupa por un rumor. Lo que hubo fue el anuncio de una reestructura feroz, que se concretó. No fue un rumor. Luego de la ocupación fueron despedidos más de 20 trabajadores. Cuando se produjo la ocupación -que fue apoyada por el movimiento sindical- no hubo intención de dañar productos, a punto tal que el 90% de la producción de esa noche fue elaborada, envasada y debidamente conservada en cámaras de frío. Y esto se puede corroborar en las pruebas de las cámaras internas donde se aprecia que los compañeros estaban guardando todo en las cámaras de frío como corresponde. Y también se puede comprobar con las actas de los escribanos de ambas partes, sobre las condiciones en las que se ingresó y luego salió de allí. Esos son los hechos. Decir otra cosa, es ensuciar la cancha», sentenció.