
Bajo la consigna «Ahora más que nunca, solidaridad con la Revolución Cubana», este lunes se desarrolló una actividad homenaje en el marco del 68 aniversario de «El Moncada».
El acto realizado en la Explanada de la Universidad de la República, contó con la actuación de Héctor ‘Numa’ Moraes y Diane Dinor, una gran cantidad de mensajes solidarios de organizaciones sociales, sindicales, estudiantiles, sectores políticos del Frente Amplio y actores sociales, y por último y como eje central, la actividad se cerró con la oratoria de Daniela Del Posi, representante de la FEUU, Cecilia Chiflet en representación de las bases del Frente Amplio y el histórico dirigente comunista, León Lev, el embajador de Cuba en Uruguay, Héctor Fraginal de la Torre y el secretario general del PIT-CNT, Marcelo Abdala.
En una breve intervención, la delegada de la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay (FEUU), dijo que Cuba «sigue siendo un faro para todos los países de América Latina y sigue demostrando que hay otra forma de vivir y existe otra sociedad posible en la que el centro sean las personas y sus necesidades y no la acumulación de capital en manos de unos pocos». En el mismo sentido, la representante estudiantil agregó que «Cuba nos sigue demostrando que las salidas no son individuales sino colectivas» y que se logran «a través de la lucha y la organización», «con amor y convicción», agregó.
Por su parte, el integrante del Frente Amplio, León Lev, destacó la solidaridad histórica del pueblo uruguayo con el pueblo cubano y señaló que «Cuba no es el paraíso pero tampoco el infierno». Lev apuntó que «en esta América Latina sufrida», mientras en Chile y Colombia cientos de jóvenes padecieron la feroz represión que dejó ciegos a muchos de ellos, Uruguay recibió la solidaridad cubana a través de la Operación Milagro y casi 100 mil compatriotas pudieron recuperar la vista gracias a los médicos cubanos con su trabajo solidario en el Hospital de Ojos y en el territorio. El dirigente frenteamplista envió particularmente un abrazo solidario a los jóvenes cubanos «quienes tendrán la tarea de construir su futuro con autodeterminación y soberanía». Lev precisamente exigió autodeterminación para América Latina. «Déjenla vivir, luchar, trabajar y déjenla soñar». Por último, remarcó que «Cuba es un sueño y es ganas de vivir».

En tanto el representante diplomático de Cuba en Uruguay recordó que los gobiernos de EEUU «han diseñado, instigado, financiado y no pocas veces, ejecutado actos terroristas, planes subversivos y atentados» contra Cuba.
Héctor Fraginal de la Torre fustigó que los gobiernos norteamericanos se arroguen el derecho de elaborar listas de países terroristas «cuando son ellos los verdaderos verdugos del planeta».
El diplomático se refirió a los hechos recientes sucedidos en la isla como actividades generadas desde los EEUU. Para el embajador cubano, «la campaña de difamación y burdas mentiras sobre Cuba» tiene como rasgo distintivo, no hacer mención a los actos violentos que tuvieron lugar el domingo 11 de julio, «muchos de ellos documentados a través de videos y fotos». Fraginal de la Torre subrayó que la inmensa mayoría del pueblo cubano es pacífica, rechaza la violencia y apoya la Revolución.
Abdala y las claves de la historia
El secretario general del PIT-CNT, dijo en el acto desarrollado en la Explanada de la Universidad, que se trataba del bautismo de masas del Comité uruguayo antiimperialista de solidaridad con Cuba y los pueblos del mundo que nació «en un mundo que reclama el internacionalismo» como parte de la labor cotidiana. Marcelo Abdala se refirió a la actual coyuntura en la que el sistema «está en plena etapa de cambio, que se manifiesta en su verdadero rostro haciendo que lo financiero valga más que lo productivo, promoviendo una revolución tecnológica que no está pensada para la satisfacción de las necesidades humanas sino para la rentabilidad y la acumulación, recortando objetivamente las democracias en nuestros estados, porque la inmensa mayoría de las decisiones que nos afectan se toman en gabinetes transnacionales reunidos vaya a saber dónde». Abdala también señaló que la realidad geopolítica marca de manera inexorable «que el imperialismo norteamericano -dueño del siglo XX, la principal potencia económica, política, ideológica, cultural y militar del planeta- está en una lenta pero inexorable decadencia económica», y en un contexto en el que ya no está solo, porque han surgido Rusia, India, China y Brasil, en un quiebre político. Según Abdala, esta realidad pauta un escenario de ataques norteamericanos y golpes blandos «que no son tan blandos para los pueblos» pretendiendo «tener el control estricto de los recursos naturales» de lo que «históricamente fue su patio trasero, nuestra América Latina». Por ello, consideró que es bienvenido el surgimiento del Comité uruguayo antiimperialista de solidaridad con Cuba y los pueblos del mundo.
«Necesitamos parir la esperanza», remarcó Abdala, en un contexto en el que se han profundizado las inequidades y la riqueza del planeta se concentra cada día en menos manos, un proceso que se vio agudizado durante la pandemia. «Un puñado de mil millonarios del planeta acumulan la friolera de 11 billones, 950 mil millones de dólares», al tiempo que 3 mil millones de seres humanos carecen de toda atención médica. «Ese mundo que atenta contra la propia vida de los seres humanos en el planeta debe ser superado por relaciones más humanas basadas en la no explotación y en economías amigables con la naturaleza y el propio ser humano en sociedades que garanticen libertades», pero no solamente la libertad de empresa sino del acceso a la educación, salud, vivienda y alimentación, entre otras.
Para el secretario general del PIT-CNT, todo lo que sucede en el continente y la región es asunto de interés propio y deberá ser considerado como parte del proceso de los pueblos de cara a sus avances. En este marco, expresó la solidaridad total y absoluta con el pueblo cubano, se manifestó contra el bloqueo, por su desarrollo y su autodeterminación. «Son ellos los que deben elegir su régimen social, su camino y sus formas», remarcó.
En este marco, Abdala consideró que «a las fuerza de la derecha les ha molestado -de manera beligerante- nuestra solidaridad con Cuba. Un día sí y otro también, aparecen artículos y editoriales diciendo que quienes somos solidarios con Cuba, no nos interesa la libertad. A ellos que conciben la libertad de manera unilateral, únicamente como la libertad de empresa», pero no cuando el ser humano tiene garantizada la libertad de comer, educarse, estudiar y acceder a la salud. «El diario caganchero» -prosiguió Abdala, «el diario El País que fue históricamente el diario del fascismo, no nos agrede por sus editoriales, nos agredió en otros momentos cuando veíamos de una manera aberrante cuando el periódico del fascismo ponía (en portada) la cara de los militantes sindicales por la democracia, para que fueran capturados por las fuerzas del fascismo», fustigó. «No tienen autoridad moral ni política para acusar de antidemocrático al ´pueblo oriental que históricamente ha luchado por las libertades y que quiere un camino de democracia profunda, de democracia hasta sus últimas consecuencias, tan democrática, que quiere democratizar la propiedad y la gestión de los medios principales de producción porque esa es la sociedad a la que vamos».
En el cierre de su intervención, Abdala recordó que Cuba es una nación soberana asediada, agredida, que afronta el bloqueo. Indicó que las acciones recientes cuentan con el apoyo del imperialismo norteamericano pero que se complementan con un «malestar» existente como consecuencia de padecimiento del bloqueo que sufren desde hace 60 años. «Obviamente que nosotros defendemos las formas pacíficas de manifestarse, pero no defendemos el delito, la violencia y la agresión».
Por último, Abdala remarcó que «son momentos de solidaridad» y se deberá profundizar la lucha para «erradicar el bloqueo criminal», subrayó que ahora más que nunca no se debe «dejar sola a Cuba», y apuntó que «ser solidarios con Cuba es hacer lo que tenemos que hacer y en la Patria de Artigas, seguir avanzando en democracia para la pública felicidad».




