
Desde que la multinacional francesa Lactalis-Parmalat hizo público el anuncio del cierre de la planta de Indulacsa (Industria Láctea Salteña Sociedad Anónima) en Salto, en el departamento se han realizado encuentros al más alto nivel, marchas y distintas acciones en busca de caminos posibles que eviten que unas 50 familias queden en la calle.
Desde el Sindicato de Obreros de la Industria Láctea de Salto (SOILS), así como también desde la propia Federación de Trabajadores de la Industria Láctea y la Confederación de Sindicatos Industriales, se han venido desarrollando gestiones y acciones en busca de una respuesta concreta a la delicada situación que afrontan decenas de familias salteñas, aunque más allá de algunas señales valoradas como positivas, no se han encontrado certezas.
Según explicó al Portal del PIT-CNT el secretario general del SOILS, Silvio Trindade, en las próximas horas habrá una nueva instancia de negociación, lo que para el sindicato es «una luz tenue» pero luz al fin, a la espera de una solución que evite la pérdida de casi medio centenar de puestos de trabajo.
Duele el dolor
Silvio nació en Salto y se crió allí. Para él esa fábrica es parte de su vida. Allí trabajó su papá, Leopoldo Silvio Trindade, toda una leyenda para la zona, no solamente porque fue fundador del sindicato sino por sus principios y valores. Su hijo Silvio, ahora es el secretario general del SOILS y siente que está continuando un legado de familia, que heredó de su padre y su tío, otro referente de la fábrica y del sindicato.
Actualmente, Silvio está en seguro de paro pero cada día busca dar su voz de aliento a las trabajadoras y trabajadores que saben que su trabajo está en riesgo inminente. Dice que hay que dar la pelea por el trabajo y por el futuro, por cada familia. Pero también sostiene que «la cosa está fea». Es que no quiere dejar de empujar para adelante, «vamos a pelear hasta el final», pero cuida por todos los medios no transmitir «ilusiones» sino solamente certezas. Por estas horas, la búsqueda se enfoca a lograr la extensión de los seguros de paro.
«Estamos viviendo días complicados, con mucha incertidumbre y eso nos está golpeando a todos». Según explicó Trindade al Portal del PIT-CNT, las consecuencias de esta situación no solamente pasan por aspectos materiales y económicos. «Entre todos los trabajadores armamos un grupo para apoyarnos porque algunos compañeros han tenido problemas severos de salud, depresión y estrés», reveló. En este sentido, contó que uno de los trabajadores sufrió un pico de presión y llegó a estar al borde de un ACV.
El impacto para las familias de saber que en cualquier momento pueden llegar a perderlo todo, por asuntos de una mejor rentabilidad para los empresarios, ha calado hondo en madres, padres, hijas e hijos. Y en la comunidad toda. El dolor se respira en silencio.
«Hay madres jefas de hogar, más de la mitad de los afectados somos mayores de 35 y 40 años y acá en el norte del país es dificilísimo conseguir trabajo y más con cierta edad».
No saber qué hacer
Mientras está en el seguro de paro, el secretario general del sindicato desarrolla una intensa actividad para atender a los medios locales y conversa con sus compañeras y compañeros con quienes buscan soluciones colectivas. Cada día es una cuesta arriba, hay mucho para intentar y también para reflexionar sobre las señales y omisiones del gobierno hacia los trabajadores. Mucho empuje para los malla oro y poco o nada para los de abajo, reflexiona.
Cada arranque de semana, esas madrugadas de los lunes son difíciles de sobrellevar para Silvio y sus compañeras y compañeros que están en el seguro de paro. «Se extraña ir a la fábrica, ir a trabajar con los compañeros de toda la vida, y los que están adentro trabajando también la están pasando mal porque saben de primera mano, lo ven, que esto va mal. Por supuesto que vamos a dar la pelea hasta el final, la esperanza no la perdemos, pero es difícil, y con este gobierno es más difícil esperar algo bueno para los trabajadores».
El legado
De todos modos, por más que la situación esté complicada y las certezas sobre el futuro de Idulacsa no permitan visualizar escenarios muy optimistas, Silvio, el sindicato, la FTIL y la comunidad, están dando la batalla por el futuro. «Sentimos que tenemos que darlo todo por nuestro futuro, porque ahí está nuestro trabajo y nuestra historia. Mi padre nos crió dándonos de comer con esa fábrica. Ahí está mi vida, mi historia».
Con la voz quebrada, Silvio contó al Portal del PIT-CNT que su papá, una semana antes de fallecer de una enfermedad terminal, le pidió que cuidara la familia, que no se apartara del camino y que diera lo mejor de sí por el trabajo, por el sindicato y por la fábrica, que fueron parte de su vida. «Cómo no voy a llorar de ver que esto se derrumba. Cómo no voy a pelear hasta el final para tratar de salvar esto que es la vida para tantas familias. Es duro, es muy duro pero vamos a seguir. No podemos bajar los brazos y vamos a dar la pelea hasta el final».



