
Revisar prácticas, entender las causas, modificar actitudes. Más allá de las consignas y los discursos políticamente correctos, la Asociación de Obreros y Empleados de CONAPROLE (AOEC), así en masculino como todavía está pautada la denominación de la mayoría de los sindicatos, resolvió comenzar a desarrollar charlas y talleres sobre masculinidades y violencias en el ámbito laboral.
El propósito teórico es para sensibilizar respecto al ejercicio de la violencia masculina, basada en género, desde una perspectiva integral con enfoque de género y masculinidades, en el ámbito laboral. Para este curso taller, se convocó al doctor en Psicología, Darío Ibarra Casals, quien además es director del Centro de Estudios sobre Masculinidades y Género y coordinador del área de violencia masculina en dicha organización de la sociedad civil.
La propuesta se fundamenta en que la violencia contra las mujeres ha sido hasta el momento, “un recurso de control y ejercicio de poder por parte del sistema social patriarcal, el cual se vale de los varones para desplegarlo. Esto supone una asimetría entre los géneros: el varón posicionado en el lugar jerárquico, y la naturalización de la subordinación y la obediencia de las mujeres, lo que facilita el despliegue de actos violentos contra ellas. En sus mandatos, este sistema patriarcal opera generando y organizando prácticas y representaciones, que sostienen que el varón debe ser capaz de ejercer su dominio y de exhibir prestigio sin sesgos de pasividad, como manera de participar de la competencia viril, con la contracara del lugar de sumisión ofrecido a las mujeres en el orden social. Y, en mayor o menor medida, mediante las costumbres sociales, los códigos legales, la aplicación de la ley y ciertas enseñanzas religiosas, se les otorga un permiso explícito o tácito a los varones para ejercer la violencia. Estos mandatos socio-culturales, al ser naturalizadas por todas las personas, requieren de intervenciones externas a las empresas (públicas y privadas), para lograr desnaturalizarlas y que cada trabajador/a pueda ejercer los derechos”.
Según explicó al Portal del PIT-CNT la referente del Departamento de Género de la AOEC, Rosana Falero, los talleres están pensados para varones y la participación voluntaria ha encontrado “miedos” y “poca efusividad” de respuesta para inscribirse. “Hay mucho de temor, miedos y tal vez resistencia a participar y a sentirse interpelados, pero se trata de un espacio muy interesante que quienes han dado ese paso para participar, se han sentido muy a gusto y preguntan cuándo pueden volver”.
La decisión de AEOC de comenzar a trabajar las nuevas masculinidades en talleres no es casual. Según explicó Falero al Portal de la central sindical, “hubo distintos episodios de compañeros que ejercieron violencia machista hacia compañeras en el ámbito de trabajo” y también “tuvimos cinco suicidios en los últimos dos años: una compañera y cuatro compañeros tomaron esa decisión drástica de terminar con sus vidas. Y eso habla de angustia, depresión pero posiblemente, también de ciertos mandatos masculinos que posiblemente condicionan a los varones y que -tal vez- no les permitieron a los varones contar sus sentimientos”.
Falero, quien además integra la Secretaría de Género del PIT-CNT, sostuvo que los talleres se realizan un solo día, tienen una duración de cuatro horas y han tenido más repercusión y participación de varones inscriptos en el interior que en Montevideo. “Esa es una señal, acá en Montevideo tenemos un problema, no puede ser que nos cueste tanto lograr que se inscriban. Algo pasa. Les enviamos información y casi nadie responde. Solo a partir de la insistencia es que logramos que algunos se anoten”, reflexionó.
Sin embargo, Falero rescata que “los hombres cuando salen del taller dicen que algunas actitudes que tenían en sus casas no sabían que eran violencia, y ahora comprenden algunas cosas de mejor manera y por ello consideran que están dando pasos hacia adelante para cambiar algo que tenían muy incorporado a su forma de ser”.
La idea de la AOEC es ampliar los talleres a otros ámbitos y esta semana se realizó el primer taller encuentro sobre nuevas masculinidades en el ámbito de la Federación de Trabajadores de la Industria Láctea (FTIL).