
El gobierno colombiano, a instancia del presidente Gustavo Petro, acaba de firmar un acuerdo con la Federación Nacional de Ganaderos (Fedegan) para la compra -por parte del Estado- de tres millones de hectáreas fértiles, propiedad de finqueros, para ser distribuidas entre campesinos sin tierra. Con esta decisión, el presidente Petro cumple una de sus promesas electorales que marcó la campaña a favor de la izquierda.
Ante esta medida histórica para Colombia, el Portal del PIT-CNT dialogó con el economista Francisco Maltes, presidente de la CUT Colombia, quien contextualizó la problemática del reparto inequitativo de la tierra y la deuda considerada histórica que permanecía sin solución hasta el presente, para campesinos y pequeños productores. «La aparición de la insurgencia en Colombia, especialmente de las FARC en 1964, tiene mucho que ver con la distribución de la tierra. La lucha por la tierra en Colombia ha estado en el marco de la civilidad y el marco de la insurgencia. Entendiendo que la insurgencia es una decisión política de una fuerza, no es menos cierto que el origen de las FARC estuvo ligada a la lucha por la tierra. Cuando se firma el acuerdo de paz en 2016 entre el Estado colombiano y las FARC, se estableció un punto en el cual el gobierno se comprometió a devolverle a los campesinos 300.000 hectáreas anuales, lo que rondaría unos tres millones de hectáreas en 10 años. Ese punto del acuerdo no se había cumplido, y cabe mencionar que (Iván) Duque (ex presidente de Colombia) nunca hizo nada para cumplir el acuerdo de paz, por el contrario, lo obstaculizó», recordó Maltes.
El presidente de la CUT dijo que una de las primeras medidas que adoptó Petro al asumir el gobierno fue «poner en marcha el cumplimiento integral del acuerdo de paz». Empero, la realidad con la que se encontró Petro indicó que una cantidad importante de hectáreas están en manos del sector ganadero, que «han ido extendiendo sus dominios incluso cortando montes, dañando el medio ambiente, corriendo los límites cerca de la selva, creando allí nuevas fincas ganaderas. La idea de gobierno es evitar que se siga arrasando la selva. En este marco, el gobierno de Petro ha estado impulsando la entrega de títulos para los campesinos y en estos dos meses se han titulado cerca de 675.000 hectáreas. Y para mantener la gobernabilidad, el gobierno ha optado por comprar y no expropiar”.
Maltes puso hincapié en que las tierras que se entregan están destinadas a los pequeños y medianos campesinos y que también algunas tierras vayan para excombatientes de las FARC.
Embate fascista
Sobre los crecientes ataques de la derecha y del fascismo que se vienen registrando en el mundo, contra sindicatos, disidencias, feminismos y poblaciones originarias, el presidente de la CUT señaló que «la extrema derecha y el fascismo se oponen radicalmente a los cambios que se vienen dando en el mundo, particularmente en este continente. Lo que ha venido sucediendo en Brasil, donde se ha inculcado un discurso de odio contra los sectores democráticos, la izquierda, los movimientos sociales y sindicales, es brutal pero es similar a lo que sucede en otras partes del continente y del mundo. Del discurso, además, se ha pasado a los asesinatos, tal como pasó en Colombia y está pasando en Guatemala. La extrema derecha es incapaz de consolidar un discurso que pueda ser vendido ante la población. Por lo tanto, debe apelar a la fuerza, las amenazas, al chantaje y la estigmatización para mantenerse o llegar al poder».
Maltes dijo estar convencido que «Lula ganará en Brasil» y que confía «que el pueblo uruguayo -que ha sido un pueblo combativo y guerrero- podrá derrotar la agenda neoliberal del presidente de la República y pueda mantener los derechos que ha conquistado. Confío que pueda a través de la movilización, recuperar los derechos que este gobierno le ha arrebatado, especialmente a través de la LUC», concluyó.
