Álvaro Padrón: «La ultraderecha se ha fagocitado a la derecha democrática»

El analista internacional Álvaro Padrón, considera que el triunfo de Lula en Brasil abre una esperanza para el continente y cierra una «larga noche» de cuatro años que tuvo que soportar el país hermano durante la presidencia de Jair Bolsonaro.

Padrón, es una de las voces referenciales en materia de análisis internacional en el continente, es responsable de Relaciones Internacionales de la Fundación Líber Seregni y militante sindical. En diálogo con el Portal del PIT-CNT, catalogó la elección electoral en Brasil como “histórica», no solo por el resultado «sino porque se está ante el final de un largo período”. En este sentido, manifestó su deseo de que “América Latina vuelva a ser una luz en el camino internacional. Tenemos la oportunidad de ser un faro de esperanza en el mundo entero”.

Para Padrón, si no se entiende que existe un gran cambio en Brasil “nos va a costar entender cuál es la dimensión de lo que pasó. Se terminó una operación política. Van a intentar seguirla, pero claramente esto fue un punto de inflexión, el cual comenzó cuando destituyeron a Dilma Rousseff con un golpe blando, como se dice ahora. Lo que fue, básicamente, un golpe parlamentario. Luego, lo que significó el encarcelamiento de Lula para evitar que se presentara en las elecciones, y posteriormente el triunfo de Bolsonaro, lo que significó cuatro años de una noche larga para Brasil».

El analista internacional manifestó su preocupación porque, desde su visión, quedan por delante dos meses “muy peligrosos” hasta que se concrete la asunción de Lula al frente de la presidencia de Brasil. “A la ultraderecha le importa poco la democracia. Utiliza la democracia para llegar al poder y luego se desentiende de ella, le pasa por arriba a las instituciones, a las libertades y eso fue lo que pasó en estos cuatro años. En esta campaña, concretamente, todo el aparato del Estado fue utilizado por Bolsonaro y sus secuaces. Se alinearon para tratar de evitar lo que finalmente el pueblo logró con el triunfo de Lula”.

Padrón subrayó que lo sucedido en Brasil no es solo un tema que afecte a ese país. “Con un Brasil distinto, América Latina tiene otra oportunidad. La operación que comenzó el año que se destituyó a Dilma, básicamente fue sacar a Brasil del mundo e intentar que dejara de pesar en los organismos internacionales. El Brasil del Partido de los Trabajadores (PT) molestaba y por eso desde adentro del país y desde afuera se montó esa operación, con la cual lograron que Brasil saliera del mundo y que América Latina pasara por el momento más intranscendente de su historia, por lo que es clave recuperar el protagonismo de América Latina en un momento tan especial en el mundo. Para eso se necesitaba un Brasil distinto, no alcanza con Brasil, pero sin Brasil es imposible. Esperamos que a partir de ahora existan condiciones y voluntad política para tener un proyecto y una agenda regional, una capacidad de influir en este mundo tan complejo. Solo lo podremos hacer si estamos juntos. Tenemos una Colombia nueva con Gustavo Petro y Francia Márquez, un Chile que se ha sacado de arriba las expresiones más conservadoras y tiene un gobierno joven, nuevo, de izquierda; Argentina y ahora Brasil; Ecuador tratando de dar esa pelea contra un gobierno reaccionario; Bolivia consolidando un liderazgo también de izquierda; y así tratando de enfrentar un período tan difícil a nivel planetario con gobiernos conservadores, de ultraderecha y con guerra. Debemos tener en cuenta siempre que en América Latina estemos superando los conflictos y que el último que nos quedaba en Colombia esté cerca de superarse a través de un gobierno progresista. Un continente de paz debería ser capaz de tener una voz importante a nivel del planeta y en primer lugar resolver entre nosotros nuestros conflictos. Y esta es una tarea donde el sindicalismo tiene una batalla para dar”.

Padrón advirtió el peligro latente ya que aún “quedan países en disputa y lo que es peor, es que han ido desapareciendo la derecha democrática, la centro derecha, que en principio intentaban limitar el papel de la ultraderecha; luego comenzaron a parecerse mucho, luego hicieron alianzas y finalmente la ultraderecha se los comieron, la ultraderecha fagocitó a la derecha democrática. Esto no solo está pasando en América Latina, paso en Italia, pasa en España y en Francia. Si no se da cuenta la centroderecha democrática que está teniendo un problema serio, se estará poniendo en riesgo la democracia. Como vimos en la elección de Brasil, lo que menos les interesa es la democracia. Está todo muy polarizado, pero hay que dar esa pelea a un monstruo que ya lo conocíamos, porque el fascismo ya estuvo en nuestro planeta. Hay que tratar de enfrentarlo con propuestas transformadoras y no con medias tintas. Esa es la pelea en Chile, va a ser la pelea en Colombia, está siendo ahora en Brasil y seguramente en Argentina porque apareció un personaje como Javier Milei. Hay que tener cuidado en Uruguay porque no existe la vacuna contra eso. La respuesta, además, debe ser regional”.

Discurso

Por último, Padrón destacó el tono del discurso de Lula para hablar sin rencores a pesar de la cárcel y la persecución de la que fue víctima. «Frente a la mentira, al odio, al miedo, hay que activar las emociones positivas. La izquierda tiene que entender que hay que conectar con las emociones. Pero hay emociones negativas, como son el miedo, la frustración, el odio y que las utiliza muy bien la ultraderecha. Por lo tanto, la contraparte es el amor, la alegría, la solidaridad, la unión y eso es lo que la izquierda le tiene que proponer al planeta. Se debe estar en contra de la guerra, la destrucción y contra la muerte. Ojalá América Latina vuelva a ser una luz en el camino internacional y que este nuevo ciclo progresista se transforme en una referencia para superar este mundo tan incierto. Tenemos la oportunidad de ser un faro de esperanza en el mundo entero”, sentenció.

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