SINTEP: Sobre el avance de la «Reforma Educativa» y su propuesta para bachillerato

Ante la presentación del documento preliminar “Plan para la Educación Media Superior 2023″ presentado por la ANEP en las ATD de los distintos subsistemas, luego de que trascendiera públicamente en los medios de comunicación, desde SINTEP queremos expresar:

  1. El plan de reforma para Educación Media Superior expresado en el documento mencionado ut supra, es la continuidad de una reforma educativa caracterizada por la improvisación técnica, el desmerecimiento de la opinión pedagógica del cuerpo docente y la merma presupuestal contra la educación pública. Sumado a estos componentes altamente preocupantes y regresivos, los cambios educativos en curso dan cuenta de una profunda contrarreforma en los fines, objetivos y funciones del sistema educativo.

Esta contrarreforma tiene por objeto el desplazamiento de la formación integral, crítica y preparatoria del desarrollo de una ciudadanía activa, en favor de una propedéutica supeditada a las necesidades de un mercado laboral precario y de baja inclusividad social.

Esta caracterización conceptual se constata en los cambios curriculares planteados, pero tiene su máximo punto de confirmación en las palabras de sus principales promotores.

  1. Las declaraciones públicas realizadas el pasado 15 de agosto por la directora de planificación educativa de la ANEP, Adriana Aristimuño no dejan dudas al respecto.

Según sus propias palabras, la reforma educativa está recogiendo lo que le dicen los agentes del mercado, esto es: «no formen demasiado en nada (a los estudiantes) que luego nosotros, en el mundo del trabajo, los vamos moldeando».

Las declaraciones del ministro Pablo Da Silveira, verdadero responsable de la reforma según la viceministra de educación y cultura, también fueron explícitas sobre el rumbo cognitivamente empobrecedor del plan de cambios, esto es: “nos estamos dedicando mucho tiempo a un tipo de formación que lamentablemente hoy no está al alcance de un porcentaje grande de nuestros alumnos”.

  1. No comulgamos con la dicotomía entre la educación como derecho humano, en cuanto al derecho de todas las personas a recibir una educación a lo largo de toda su vida, con la educación “preparatoria” para el mundo del trabajo.

Defender el derecho del acceso al acervo cultural, a los conocimientos históricos, científicos, filosóficos y sociales de nuestras comunidades y del mundo, no contradice la preparación de cada persona para una inserción al mundo del trabajo. Preparación que no “lo moldea” para una “utilidad” específica, que pueda demandar hoy el mercado, y que mañana sea otra, y luego otra distinta, sino que intenta formar cada persona como un ser individual, único, con espíritu crítico, pensante, que pueda tomar sus decisiones con conciencia, que sienta y entienda sus contradicciones y las del mundo.

  1. Asimismo, queremos expresar nuestro pesar por la baja calidad intelectual del documento preliminar. Su composición carece totalmente de seriedad académica y de rigurosidad de formas y formalidades. Amodo de ejemplo, vale consignar que se presentan párrafos enteros copiados y pegados en distintos pasajes y no hay investigación alguna citada en el documento. Hay evidentes contradicciones entre lo que se propone como perfiles de tramo y las políticas que se vienen tomando desde las distintas autoridades del CODICEN en estos últimos años. No hay detalles de componentes programáticos. Todo esto denota una inocultable falta de planificación técnica.
  2. La reforma educativa deja indemne los principales problemas del sistema educativo uruguayo, esto es: los problemas de la segregación educativa y de la desigualdad social de origen, y su incidencia en resultados académicos.

Sin incorporar estos dos grandes componentes al análisis y a la estrategia de cambios, se hace muy esquivo, por no decir imposible, ir hacia una educación más democrática y con mayor justicia social.

De estudios del INEED (2021) se desprende que, en el quintil más rico, más de un 80% egresa de Educación Media, mientras que en el quintil más desfavorable sólo alrededor de un 20% logra culminar el ciclo, mayoritariamente con rezago incluido. Este contexto lo que conlleva es demandar una reforma de raíz social, y no solo educativa.

Pensar este problema desde lo educativo debe plantearse con el objetivo no ya de eliminar el problema, pero sí tomando en cuenta que es una realidad que vivimos a diario en las aulas. Y esto desde un programa de asistencia integral con un gran presupuesto, de salud, de alimentación, de abastecimiento de ropa, de útiles, sistema de becas, entre otras políticas a pensar de forma comunitaria.

  1. Una reforma educativa carente de consensos programáticos elementales con la comunidad educativa está destinada al fracaso.