
El Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) se pronunció de manera categórica sobre la realidad uruguaya en materia de carencias y falta de políticas de Estado relacionadas al combate de la discriminación racial, sexual e identidades de género, como así también, hacia las personas afrodescendientes lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales, y hacia los pueblos indígenas.
Particularmente sobre este punto, el CERD manifestó su “preocupación” ya que a pesar de algunos esfuerzos realizados por el Estado para fomentar la sensibilización sobre el aporte indígena, es evidente que “falta información que permita el reconocimiento de pueblos indígenas” y advierte sobre la “persistencia de estereotipos y prejuicios en su contra” y que personas de origen indígena continúan siendo objeto de actos de discriminación racial.
En la 110a Sesión del Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial desarrollada en Ginebra (Suiza), se analizaron los informes presentados por el Estado uruguayo, como así también por la sociedad civil. A partir de dichos documentos, el CERD elaboró una serie de recomendaciones sobre los derechos de los pueblos indígenas, y recomendó al Estado a que “adopte un plan para reconocer y dar mayor visibilidad a los personas que se autoidentifican como indígenas y su diversidad”, que incluya entre otros, la realización de “un estudio exhaustivo que permita determinar con mayor precisión cuáles son los pueblos indígenas que han existido” y que aún se encuentran representados en el Estado parte”. Además, sugiere que se adopten “medidas efectivas para combatir los estereotipos sobre las personas de origen indígena mediante el reconocimiento de su identidad cultural”, y a que se “redoblen los esfuerzos para que las personas de origen indígena gocen sin ningún tipo de discriminación de todos los derechos reconocidos en el artículo 5 de la Convención”.
Venas abiertas
El presidente del Consejo de la Nación Charrúa, Ciro Choñik, explicó al Portal del PIT-CNT que en el Uruguay sigue existiendo un “negacionismo brutal” sobre los pueblos indígenas y que más allá de la miradas “de los otros”, lo que se debe considerar es la “autoidentificación”, tal como se concibe a nivel internacional. “No es la mirada de la sociedad blanca europea y dominante la que dice quién es indígena, ni tampoco es el Estado el que está autorizado a decir quién es indígena o quién no”. Desde su punto de vista, cuando la sociedad o el Estado cuestionan la representatividad o legitimidad de una comunidad lo hacen para estigmatizar y para negar derechos.
En este sentido, Choñik –quien participó de la reciente sesión del CERD- aseguró que este fenómeno se da en el Río de la Plata pero también en el resto del continente, como por ejemplo, en Bolivia, lo que quedó evidenciado en el primer censo realizado con variable étnica en dicho país, en el año 1990. “En Bolivia los propios indígenas se consideraban a ellos mismos como una minoría”, subrayó. “La sociedad hegemónica niega e invisibiliza el componente indígena en todos los países”, agregó.
En un informe alternativo que presentó Choñik en nombre de la Nación Charrúa ante el CERD, se afirma que «si bien Uruguay ha votado a favor de la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y ha suscrito y ratificado los Tratados Internacionales de Derechos Humanos, el Estado no ha adoptado en los hechos ni en el derecho, leyes, medidas administrativas o de cualquier otra índole, que aseguren el cumplimiento y la exigibilidad de los derechos de la población indígena».
Congreso del Pueblo
Por otra parte, en el cierre de la primera etapa de la tercera edición del Congreso del Pueblo, la Comisión de Convivencia Social pidió que haya un reconocimiento al genocidio del Pueblo Charrúa, conjuntamente con un pedido de “perdón público” y reconocimiento “a la población indígena actual”. En este sentido, en el marco de la actividad desarrollada en el teatro El Galpón se solicitó la ratificación del Convenio 168 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) vinculado a los derechos de los pueblos indígenas y se abogó por el reconocimiento de la existencia de una “sociedad multicultural pluriétnica”.