
El Portal del PIT-CNT presenta la oratoria completa del discurso desarrollado por el presidente del PIT-CNT, Marcelo Abdala, en la presentación pública de la primeraetapa del Tercer Congreso del Pueblo.
Compañeras, compañeros, es un enorme honor para mí sentar las bases, iniciar el proceso de la presentación pública de la primera etapa del tercer Congreso del pueblo, que como decía Zitarrosa, viene a dar vuelta a la taba porque el que no cambia todo, no cambia nada. ¡Viva la unidad del campo popular!
Y realmente conmovido, esto es racional, pero es mucho desde el sentimiento, desde la emoción. Más de 100 compañeras y compañeros se vinieron a esta actividad desde todos los departamentos del llamado interior de nuestra República haciendo efectivamente con su presencia que en la instalación de esta primera etapa, que en esta presentación pública ya de pique, se conciba este proceso como un proceso verdaderamente nacional. Y además, como bien decía el compañero que nos llenó de emoción con Artigas, el general del pueblo, un día como hoy, en donde se conocía el proyecto para la seguridad de la campaña, para el fomento de la campaña y la seguridad de sus hacendados, el proyecto de Reforma Agraria Artiguista, un 10 de septiembre de 1815.
Como bien decía el compañero, hacemos esta actividad nada más y nada menos que en el Teatro del Galpón, señero del arte y de la cultura popular, señero en las horas más nefastas de nuestra República del enfrentamiento a la dictadura y que hoy, yo diría que una conclusión por aclamación del Congreso del Pueblo, nosotros estamos resolviendo que el desconocimiento del gobierno de los ‘malla de oro’ a la cultura popular, que la discriminación hacia la cultura popular y nuestro teatro independiente, en particular, hacia El Galpón, la misma discriminación que observa nuestra Universidad de la República, que en estas condiciones, con toda nuestra gente, a pesar de estas políticas de ajuste, de discriminación, de ocultamiento de lo bueno, de los valores, de nuestro arte, de nuestra cultura, nuestro pueblo va a salvar el Galpón, que no va a cerrar y que va a seguir siendo un señero de nuestra cultura popular.
Compañeras y compañeros, nada más que poner esta enorme, preciosa, sagrada, piedra angular, con ese sentido de la responsabilidad de los sectores populares, de su clase obrera, de su clase trabajadora, del ambiente cooperativo, del movimiento estudiantil, de las ocupaciones por el desarrollo sustentable de tipo ambiental, por el pensamiento del feminismo que, entroncado con la lucha por alumbrar nuevas relaciones sociales, ubica ese entramado interseccional de ocuparnos también, no solamente con la cabeza crítica contra la explotación, sino para erradicar todas las formas de dominación entre las que está también el patriarcado imbricado en las propias relaciones sociales. Por eso nuestra racionalidad no es analítica, no es de compartimentos estancos, es dialéctica y es concreta, es cruzando todos los temas con todos los temas. Un proceso, una piedra angular que hoy comienza, que no termina ni mucho menos, para desarrollar de manera democrática, de manera participativa, al estilo artiguista de nuestro pueblo reunido, los criterios principales, los vectores de un programa de transformaciones en cuyo centro siempre y en todo momento están los más desposeídos, están no los vulnerables, los vulnerabilizados por esta sociedad, las grandes mayorías de nuestro pueblo, la pública felicidad que quería Artigas y que queremos nosotros también en estas condiciones. Y naturalmente, desde los movimientos sociales,una reflexión sobre el carácter concreto que en esta sociedad mundializada, donde se mundializa el capital, pero también la discriminación, la desigualdad, de qué manera nosotros traemos ya en la segunda década del siglo XXI, la reflexión de cuáles son las nuevas formas de la dependencia, cuáles son las nuevas formas, entonces, también de generar caminos de emancipación nacional, de conquistar, junto a los pueblos de América Latina, grados de libertad para el desarrollo integral de nuestro pueblo. En un mundo terriblemente lleno de contradicciones, donde, por un lado se abren potencialmente las grandes alamedas de la satisfacción de las necesidades del ser humano con una revolución tecnológica que habrá de trastocar radicalmente el mundo del trabajo y que nosotros, ex ante, es decir, antes de que la misma se despliegue en toda su potencialidad y sus condiciones, nos debemos plantear para que el trabajo no sea también un privilegio, sino que las formas actuales de producción de la riqueza estén concebidas y organizadas para que a nadie le falte nada, para que el niño no tenga hambre, para que no haya infantilización y feminización de la pobreza, para que no hayan asentamientos, para que no haya pobreza en una sociedad rica como la nuestra y la de los pueblos de América Latina. Un mundo en el cual, tal cual están organizadas las cosas, no solo el 1% de la cúspide del planeta, los malla oro planetarios tienen la misma riqueza que 3.700 millones de seres humanos, la mitad de la población. Un mundo donde lo transnacional pesa muchas veces más que lo nacional. Un mundo en donde en definitiva se mundializa el capital. La economía es mucho más financiera que productiva, un mundo de un peligroso conflicto geopolítico. En esas condiciones, nuestro Congreso del Pueblo, desde el punto de vista de pensar al mismo tiempo de manera integral diversificación de la matriz productiva, línea de inserción internacional, es por la integración profunda de América Latina para que nuestros países, pueblos y gobiernos salgamos todos juntos en una estrategia de desarrollo para la complementación productiva intraindustrial, para la infraestructura común, para la resolución de la crisis de desigualdad, que es un continente rico, pero al mismo tiempo, conducido hasta ahora por las clases dominantes, es el continente más desigual del planeta. Y en nuestro país no alcanza tan siquiera con administrar la actual matriz productiva con una sensibilidad mejor, más humana, para distribuir el ingreso producido por esta matriz productiva. Hay que ir a la raíz de los problemas, hay que cambiar la matriz productiva, hay que cambiar el modo de acumulación, hay que superar la dependencia. Y para eso, compañeras y compañeros, se necesita un Estado locomotora de ese desarrollo, nuestras empresas públicas, la administración central. Y con un objetivo por encima de esa matriz productiva diversificada. Y a pesar de que no tenemos una visión idílica, con los conflictos que esto genera, siendo conscientes de los intereses que se afecta, planteándonos una agenda que no se plantee tan siquiera Consejo de Salario, programas de desarrollo social, sino la distribución de la riqueza, en donde en definitiva los únicos privilegiados de esta sociedad no sea el grupo vinculado al agro negocio, el que exporta nuestros recursos naturales, los malla oro, tan privilegiados, en el escenario que se abrió en la vida de la República, desde el 2020 hasta el 2025. Esperemos que en los años venideros ya no sean ellos los privilegiados, sino las grandes mayorías del pueblo trabajador, las grandes mayorías nacionales y populares, en definitiva, protagonistas de la historia.

Y por último, matriz productiva diversificada, compras públicas, cadenas productivas, inserción internacional diferente, intensa en América Latina, inversión del Estado, investigación científico técnica, transformación tecnológica pero pensada para los más, distribución de la riqueza. Por último, todo eso construido con la profundidad democrática que implica un pueblo organizado, consciente, protagonista, militante, participando y en lucha empujando las transformaciones.
Obviamente, que una cosa es señalar estas generalidades y otra cosa es abrirle paso al programa que simultáneamente implica la transformación de la relación de las fuerzas sociales y políticas porque el programa no es un papel escrito, es un objetivo, es una visión es la construcción de una relación de fuerzas para que él mismo se haga real, se haga posible y se haga necesario. Pero en este asunto, con toda la responsabilidad de patear el tablero, de dar vuelta a la taba como decía el hermoso baile que nuestro grupo de danza hacía al principio, poner arriba de la mesa, lo racional, lo técnico, la rigurosidad de nuestra elaboración, dos cuestiones que están por encima y que tienen que ver con una dimensión ética de nuestra lucha.
Ustedes saben, compañeras y compañeros, nosotros no somos amigos de la imposición burocrática, de que las organizaciones se pronuncien sin más sin el debido análisis y estudio, y siempre en los debates que se procesan en las filas del campo popular, somos absolutamente respetuosos por las ideas que defiende la compañera o el compañero. Ustedes saben que recientemente nuestro PIT-CNT ha resuelto ir a un plebiscito en defensa de los derechos de la gente en materia de la seguridad social y aparecieron algunos debates. No me extraña en lo más mínimo que se escandalice el señor Saldain o que se escandalice la Cámara Patronal de las organizaciones de las AFAP. Esto es el capital financiero que mete su bombilla en los ahorros forzosos a los trabajadores y se queda con una parte del león del producto bruto interno y de los ingresos de los trabajadores. Pero yo reflexionaba, más allá de los problemas técnicos y los procesos que hay que estudiarlos con mucha rigurosidad. ¿Y cuál es el problema de lo que ha resuelto el movimiento obrero? ¿Que un jubilado gane el salario mínimo nacional? ¿Que eso ayude, además, a superar la infantilización de la pobreza, las dificultades de los gurises que la están pasando terrible en los asentamientos y que son parte de los sectores populares? Pero si ese es el problema, yo me pregunto más atrás las cosas. Compañeras, compañeros, ¿qué país queremos? ¿Qué sociedad queremos construir?¿Qué tipo de sociedad queremos construir si no es aquella de tender una mano al más desposeído, de plantearse expresamente eliminar la pobreza en nuestro país, de plantearse explícitamente eliminar los asentamientos, de generar políticas activas y explícitas para que el trabajo no sea tripalium y un sufrimiento, sino el trabajo de calidad con negociación colectiva, con conquista, con salario? ¿Cuál es el problema de vinculación el ingreso de la generación que trabajó toda la vida a una cosa que tampoco alcanza para vivir pero que es una señal contundente, el salario mínimo nacional? ¿Cuál es el problema de erradicar el capital financiero de un universo que es para contrapesar los problemas de desigualdad que genera esta sociedad como son las AFAP? ¿Cuál es el problema de luchar por la vida de que no suceda, como me decía un obrero de la química, ‘Turco, acá nos jubilamos y enseguida la quedamos por las condiciones penosas en que trabajamos’? ¿Cuál es el problema de luchar por la reducción de la jornada de trabajo sin reducción del salario y luchar por la vida, que los años de la gente sean de disfrute, de familia, atender a los nietos, de estudiar, de hacer cosas que le gusten a la gente? ¿Cuál es el problema? ¿Qué sociedad queremos? Esto, que es ético, se tiene que convertir en un vector real de las luchas de todo el campo popular.
Y esto, compañeras y compañeras, no es un cierre.Esto no es el ámbito de síntesis del proceso de elaboración, esto es lo que dijimos, la presentación de la primera etapa de nuestro Congreso del Pueblo en el cual efectivamente han trabajado las comisiones y que aspiramos a lo largo y a lo ancho del país como ya estuvimos en todos los departamentos de nuestra República, no solamente por parte de nuestras organizaciones del campo popular, sino que de la gente de a pie de los barrios que se despliegue como un proceso de elaboración de ideas programáticas hacia una sociedad distinta. Porque para que hayan cambios, el asunto no alcanza con gestionar y mucho menos si es en una institucionalidad que no está construida para empujar las transformaciones, sino con una sociedad civil viva, reunida, democrática, pujante, actuando y luchando por esa perspectiva.
¡Viva, compañeras y compañeros, el tercer Congreso del pueblo, como el primero que construyó la unidad, como el segundo que hizo además la marcha de la esperanza y enfrentó la motosierra, ¡este tercero construye futuro! Vamos arriba, compañeras y compañeros
Marcelo Abdala – Presidente del PIT-CNT